
El uso de nuevas tecnologías, como drones para el monitoreo de manatíes antillanos en Samaná, ha ampliado el alcance de las acciones de conservación y restauración de la Fundación Eco-Bahia, según informó la organización en la presentación de su balance global de resultados correspondiente a 2025. El reporte, difundido por la Fundación y recogido por diferentes medios, detalló que los esfuerzos durante el último año se enfocaron en iniciativas para la recuperación de arrecifes, la eliminación de especies invasoras y programas educativos que involucraron directamente a comunidades locales y colaboradores en México y República Dominicana.
El medio consignó que la Fundación Eco-Bahia, perteneciente al Grupo Piñero, reportó la liberación de 152.251 crías de tortuga marina como parte de su programa de Conservación de Tortugas Marinas; de estas, 148.831 correspondieron a costas mexicanas y 3.420 a República Dominicana. Además, se protegieron 4.956 huevos de tortuga en territorio dominicano, donde se obtuvo un éxito de emergencia del 96,1%, según detalló la entidad. En cuanto a la restauración de ecosistemas marinos, el balance indicó el trasplante de 1.000 corales en el Caribe mexicano, con una tasa de supervivencia superior al 80%, además de la atención de un total de 1.256 estructuras arrecifales.
De acuerdo con los resultados presentados, el control y manejo de especies invasoras formó parte destacada del plan de acción ambiental de la Fundación. Durante 2025, en República Dominicana se extrajeron 44.022 ejemplares de caracol gigante africano, considerado una especie exótica que amenaza la biodiversidad local. Además, se eliminaron aproximadamente 75.000 metros cuadrados de flora invasora. Por su parte, en México, la atención se centró en el rescate y cuidado de la fauna silvestre, ya que se dio asistencia a 1.330 individuos y se monitorearon 61 especies clasificadas en categorías de protección especial, lo que aporta datos clave para la toma de decisiones en materia de conservación.
El informe agregó que los viveros ecológicos de la Fundación tuvieron una producción relevante de plantas de especies emblemáticas, contribuyendo a la recuperación de la vegetación en áreas claves. Entre las especies destacadas figura la siembra de cerca de 2.000 ejemplares de Rosa de Bayahíbe y Caoba Criolla en República Dominicana, como una estrategia para preservar la flora nativa y especies en peligro de extinción. En la Riviera Maya, México, consolidaron el Oasis de Péepen, un jardín focalizado en la protección de polinizadores, especialmente la mariposa monarca, que enfrenta amenazas en su ruta migratoria y en sus lugares de reproducción.
El componente social y educativo recibió atención especial por parte de la Fundación Eco-Bahia, que alcanzó a un total de 15.612 personas en México y República Dominicana durante el último año, según consignó la entidad. El área de formación sumó 5.232 colaboradores del Grupo Piñero que participaron en iniciativas de capacitación relacionadas con buenas prácticas ambientales y conservación. En el ámbito educativo, se implementaron programas destinados a sensibilizar y formar a 5.648 niños y jóvenes, mediante actividades en centros escolares y propuestas pedagógicas como ‘Aeropeques’ y ‘Corito Verde’.
Según publicó la Fundación, el foco de estas acciones reside tanto en la protección directa de la biodiversidad como en la creación de un entorno social comprometido con la sostenibilidad y el capital natural. Las actividades y resultados presentados corresponden a programas que se han llevado a cabo en articulación con comunidades locales, organismos medioambientales y actores del sector privado, consolidando una gestión compartida de los recursos naturales.
La integración progresiva de herramientas tecnológicas como drones ha permitido optimizar el seguimiento de especies clave, incluyendo el monitoreo regular de los manatíes antillanos, considerados en situación vulnerable en el Caribe, detalló el balance. Los datos proporcionados reforzaron la función de estas tecnologías en la recopilación de información para la definición de estrategias de protección y la identificación rápida de riesgos para la fauna local.
Las acciones en la remoción de especies invasoras, tanto animales como vegetales, se orientaron a frenar el deterioro de los ecosistemas y a proteger especies endémicas que dependen de hábitats específicos, según explicó la Fundación a los medios. Estas actividades se complementaron con campañas de reforestación y el fortalecimiento de viveros ecológicos, consolidando una red de producción y plantación de especies nativas y amenazadas con el propósito de restaurar la diversidad biológica.
En la presentación de sus resultados, la Fundación Eco-Bahia subrayó la importancia de la colaboración de sus equipos, comunidades vinculadas y entidades educativas para ampliar el impacto de las acciones ambientales durante 2025. La entidad enfatizó que la unión de esfuerzos en distintos países y contextos ha permitido avanzar en la conservación de la biodiversidad, el rescate y la repoblación de especies amenazadas y la protección de ecosistemas marinos y terrestres.
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