El paso de migrantes por la selva del Darién se redujo un 99 % en 2025, con 3.091 cruces

Según autoridades panameñas, la cantidad de personas que ingresaron de manera irregular por la frontera con Colombia cayó a niveles mínimos en más de una década, atribuido a políticas migratorias más estrictas de Panamá y Estados Unidos

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El Ministerio de Seguridad Pública de Panamá precisó que, en 2025, se llevaron a cabo 22 vuelos chárter para deportar y expulsar a extranjeros, en el marco de acciones coordinadas con otras autoridades. Según informó la agencia EFE, la cantidad de migrantes que cruzó la selva del Darién cayó a niveles similares a los registrados en 2012 y 2013, cuando las cifras oficiales contabilizaron 3.430 y 3.140 ingresos irregulares, respectivamente. Esta reducción marca una diferencia considerable frente a los 520.085 ingresos documentados en 2023, cifra que representó el mayor registro anual en la historia reciente y el punto más crítico de la crisis migratoria en la región.

De acuerdo con datos divulgados por EFE, el tránsito irregular a través del Darién, que es la frontera natural entre Colombia y Panamá, experimentó un descenso del 99 % en 2025, con apenas 3.091 personas cruzando en comparación con las más de 300.000 que lo habían hecho en 2024 rumbo a Norteamérica. El ministro de Seguridad Pública, Frank Alexis Ábrego, calificó este descenso como un logro histórico, resultado de una gestión responsable y coordinada que, según señaló, se desarrolla respetando los derechos humanos.

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Según publicó EFE, el ente de seguridad panameño especificó que los cruces irregulares pasaron de 302.203 en 2024 a tan solo 3.091 en 2025, consolidando así la reducción más marcada en la última década. Estos datos contrastan no solo con los de 2023, sino también con los de años anteriores: en 2022 se reportaron 248.283 ingresos y en 2021 fueron 133.726. En ambos años, Panamá enfrentó una presión sostenida debido al aumento de personas desplazándose desde Sudamérica hacia Estados Unidos.

La caída en los flujos migratorios hacia Norteamérica obedece principalmente al endurecimiento de la política migratoria implementada por el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump, quien asumió el cargo en enero de 2025. Según detalló EFE, estas iniciativas han incluido un refuerzo de las deportaciones, la ejecución de restricciones más estrictas dentro de territorio estadounidense y mayores controles sobre la movilidad de personas en situación irregular.

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A la estrategia de Washington se sumó la acción del gobierno panameño, encabezado desde julio de 2024 por José Raúl Mulino. Panamá dispuso nuevas medidas, entre las que se cuentan el cierre de rutas no autorizadas por la selva del Darién y la suscripción de un acuerdo bilateral con Estados Unidos para facilitar los vuelos de deportación. Según consignó EFE, estos operativos han incidido directamente en la disminución del paso de personas migrantes.

El Darién ha sido históricamente uno de los pasos migratorios más peligrosos de América Latina, utilizado por viajeros de diversas nacionalidades que, en busca de llegar a Estados Unidos, enfrentan condiciones ambientales extremas, actividades delictivas y riesgos para la vida. El reporte de EFE menciona que, pese a esos peligros, en 2024 se superaron los 300.000 cruces, lo cual muestra la magnitud de la ola migratoria previa al cambio de políticas implementado en 2025.

Según detalló el Ministerio de Seguridad Pública de Panamá en la comunicación citada por EFE, la disminución de los cruces estaría vinculada tanto a la cooperación binacional como a actividades de vigilancia y cierre de rutas que tienden a ser utilizadas por grupos de tráfico ilícito de personas. Mediante estas acciones, Panamá señala su intención de controlar los flujos y proteger tanto a la población migrante como a sus propios ciudadanos, dentro de parámetros de respeto a la normativa internacional.

En las declaraciones difundidas por EFE, el ministro Ábrego puntualizó que los resultados obtenidos durante 2025 reflejan una diferente gestión frente a la crisis migratoria, que tiene como objetivo reducir los riesgos asociados a los cruces irregulares. Además, subrayó la importancia de mantener una colaboración directa con agencias estadounidenses a fin de sostener el descenso de los flujos y asegurar mecanismos de retorno para quienes no cumplen con los requisitos migratorios.

La evolución de las cifras proporcionadas por EFE ilustra un cambio en las tendencias migratorias regionales tras la serie de medidas restrictivas implementadas por los gobiernos de Panamá y Estados Unidos. El seguimiento de estos datos oficiales y las acciones tomadas por ambos países han sido objeto de atención en el ámbito internacional, en tanto afectan no solo a los migrantes directamente involucrados sino también a la dinámica de movilidad humana en el continente americano.

El Ministerio de Seguridad Pública reiteró, según reportó EFE, que continuará implementando acciones coordinadas con Estados Unidos, y resaltó la necesidad de trabajar tanto en la vigilancia de las fronteras como en la prevención de actividades ilegales asociadas al tráfico de personas. Además, se indicó que el número actual de cruces irregulares se mantiene en mínimos históricos, ubicándose por debajo de los volúmenes experimentados durante la última década, lo que para las autoridades representa un cambio significativo respecto a años anteriores.