
El enfrentamiento por el control de extensas provincias del sur y este de Yemen, especialmente aquellas que concentran la mayor parte de las reservas petroleras del país, ha propiciado un nuevo episodio de violencia letal que involucra a fuerzas respaldadas por Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí. Según consignó el medio que provee la información, el Consejo de Transición del Sur (CTS) denunció este viernes la muerte de dos miembros de las Fuerzas de Élite de Hadramut y una docena de heridos tras bombardeos atribuidos a Arabia Saudí, en un contexto de ofensiva de los secesionistas sobre posiciones centrales en las provincias de Hadramut y Mahra.
De acuerdo con lo publicado, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, exhortó a la moderación y llamó a las partes implicadas a mantener contactos diplomáticos con vistas a una solución duradera en el sur de Yemen. “Agradecemos el liderazgo diplomático de nuestros socios, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, y seguimos apoyando todos los esfuerzos para promover nuestros intereses comunes de seguridad”, expresó Rubio en una declaración oficial del Departamento de Estado difundida luego de los nuevos incidentes armados. El funcionario subrayó la necesidad de persistir en el diálogo para intentar frenar la escalada bélica y apostó por un marco político capaz de contener el desmembramiento territorial.
Según reportó la fuente original, el Consejo de Transición del Sur, respaldado por Emiratos Árabes Unidos, consolidó a principios de diciembre su posición militar en puntos estratégicos de Hadramut —la provincia yemení de mayor extensión y riqueza en hidrocarburos—, así como en la vecina Mahra, situada en la frontera con Omán. El CTS rechazó los llamados a retirarse de estas áreas y planteó la formación de “un estado federal justo” donde todos los grupos de población sean incluidos. Las Fuerzas de Élite de Hadramut, de composición tribal y consideradas afines al CTS, ejercen control sobre las ciudades claves de Mukalla y Ash Shihr dentro de ese territorio.
El mismo medio detalló que el sur y el este de Yemen permanecen bajo la influencia del CTS, mientras que las provincias de Marib, en el noreste, y Taíz, en el suroeste, continúan bajo administración del Gobierno yemení reconocido por la comunidad internacional, con el respaldo de Arabia Saudí. Por su parte, las milicias hutíes, aliadas de Irán, dominan el norte y el centro del país. La creciente disputa «in situ» por el control de recursos y posiciones estratégicas acentuó la fragmentación de Yemen, que hasta 1990 existía como dos estados soberanos, el norte y el sur, reseñó la publicación.
El Departamento de Estado estadounidense insistió en su respaldo a la vía diplomática para contener los riesgos de agravamiento y reverberaciones regionales. En la misma línea, Rubio reconoció explícitamente la mediación de Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, señalando que la cooperación internacional constituye un elemento esencial para la estabilidad regional y la defensa de intereses comunes en materia de seguridad, informó la fuente.
Las circunstancias descritas motivaron la intensificación de los contactos entre los principales actores de la región. Las iniciativas se centran en alcanzar acuerdos políticos que permitan la administración conjunta o la descentralización institucional en zonas disputadas, especialmente en áreas donde se encuentran localizadas alrededor del 80 por ciento de las reservas nacionales de petróleo, según lo consignado en el artículo original.
Las recientes muertes y lesiones dentro de las fuerzas de seguridad en Hadramut ocurren en el marco de la toma de control de enclaves estratégicos por parte de las fuerzas separatistas, lo que generó tensiones adicionales en la relación con el Gobierno central yemení. El CTS mantiene una postura clara respecto a la creación de una entidad federal como solución al conflicto interno. El antecedente de la división histórica de Yemen en dos estados hasta la reunificación en 1990 se encuentra presente en los mensajes de los líderes secesionistas, para quienes la autonomía es el principal objetivo político.
La coyuntura actual reúne a potencias regionales e internacionales en un escenario donde los intereses energéticos, los equilibrios geopolíticos y las demandas de autogobierno se entrecruzan. Según detalló la fuente, el papel de Estados Unidos se orienta al respaldo diplomático para evitar una escalada prolongada y al reconocimiento del trabajo de mediadores como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. El Gobierno de Washington reiteró su apoyo a todo esfuerzo destinado a fortalecer la seguridad y la estabilidad en el entorno de Yemen y sus áreas de influencia.
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