El teniente general Carlos Presti jura como ministro de Defensa, primer militar en el cargo en democracia

Con designación histórica, Presti asume una función clave en el gabinete de Javier Milei y genera reacciones en el arco político, tras optar por mantenerse vinculado a las Fuerzas Armadas y reemplazar a Luis Petri

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Durante la ceremonia de juramentación de Carlos Alberto Presti como nuevo ministro de Defensa de Argentina, el embajador de Estados Unidos en Buenos Aires, Peter Lamelas, observó desde la primera fila, reflejando el interés internacional en este acontecimiento. Este hecho marcó un momento singular, dado que Presti, teniente general, asumió el cargo ministerial luciendo el uniforme militar y sin desvincularse completamente de las Fuerzas Armadas, según informó el diario argentino La Nación. Esta decisión resultó significativa tanto para la política interna argentina como en el plano diplomático, e introdujo debates sobre la relación entre el poder civil y militar en la conducción de la cartera de Defensa.

El presidente Javier Milei tomó juramento a Presti este viernes, concretando así un nombramiento que, de acuerdo con La Nación, resulta inédito en el país desde el restablecimiento de la democracia en 1983. Nunca antes un militar activo había encabezado el Ministerio de Defensa en este periodo, lo que intensificó la controversia y los planteos dentro del arco político nacional. Durante la ceremonia, Presti manifestó su compromiso de desempeñar el cargo "por Dios y por la patria" y de garantizar el cumplimiento de la Constitución, reafirmando el estándar protocolar de las tomas de posesión ministeriales en Argentina.

El nombramiento de Presti reemplaza en el cargo a Luis Petri, quien pasó a la Cámara de Diputados. La Nación sostuvo que la designación generó críticas entre sectores de la oposición, señalando que algunos líderes opositores de perfil moderado reclamaron que Presti se retirara formalmente de las Fuerzas Armadas antes de asumir funciones ejecutivas al frente del Ministerio de Defensa. Sin embargo, el nuevo ministro optó por mantener la condición de "en disponibilidad", lo que implica que, una vez finalizado su período político, podría retornar a su trayectoria militar. Esta decisión, detalló La Nación, profundizó las discusiones sobre la conveniencia y los riesgos de que un militar en actividad asuma una posición de alto rango político en un país con una historia reciente marcada por la dictadura militar.

Paralelamente a estos hechos, en el Gobierno de Milei se han producido recientes relevos en carteras clave. Alejandra Monteoliva tomó posesión como ministra de Seguridad la semana pasada, después de que Patricia Bullrich dejara su puesto para convertirse en presidenta del grupo parlamentario La Libertad Avanza en el Senado argentino. Este movimiento marcó uno más dentro del esquema de cambios implementados por la actual administración en áreas sensibles vinculadas a la seguridad y la defensa nacional, según consignó La Nación.

La participación del embajador estadounidense en la ceremonia también contribuyó a proyectar el evento más allá de las fronteras argentinas, reflejando el seguimiento internacional en temas de defensa y de alineamiento regional ante una decisión que desafía los precedentes políticos recientes en el país. De acuerdo con La Nación, la presencia de Peter Lamelas en el acto de asunción subraya la relevancia estratégica que la administración de Milei asigna a las relaciones bilaterales y al posicionamiento de Argentina en foros globales de seguridad.

Los antecedentes históricos y la sensibilidad del contexto político local han influido en la repercusión pública del nombramiento. Desde el retorno democrático a la fecha, el Ministerio de Defensa se ha ocupado tradicionalmente por dirigentes del ámbito civil, lo que mantuvo una línea de separación entre las Fuerzas Armadas y el poder político. El cambio introducido por la designación de Presti suscitó nuevos interrogantes sobre la institucionalidad y los marcos de control civil sobre las Fuerzas Armadas, una cuestión que, reportó La Nación, continuará en el debate público mientras dure su gestión.

En la ceremonia, Presti juró desempeñar el cargo con lealtad y patriotismo y expresó su intención de hacer cumplir la Constitución en el ejercicio de su función. La asunción del nuevo ministro tuvo lugar en un contexto de modificaciones en el gabinete de Milei, donde figuras con trayectoria en seguridad y defensa han sido convocadas en momentos decisivos para la agenda interna y externa del país. Este episodio fue seguido de cerca tanto por representantes extranjeros como por actores políticos nacionales, quienes aguardan las implicancias prácticas de la decisión tomada por el Poder Ejecutivo, según dieron cuenta los reportes publicados por La Nación.