El golpista Horta N'Tam reitera su compromiso internacional a pesar de su expulsión de la UA

Organizaciones sociales convocan a protestas y huelga general en respuesta a la crisis institucional, luego de la suspensión del país por parte de la Unión Africana y la instauración de un gobierno militar, mientras crecen denuncias de represión y detenciones arbitrarias

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La detención de líderes de la oposición, la exclusión de partidos políticos clave y el llamado a desobediencia civil por parte de organizaciones sociales intensifican la crisis política en Guinea Bissau tras la reciente toma de poder por parte de las Fuerzas Armadas. Según lo publicado por O Democráta, las asociaciones civiles y movimientos de base convocaron a una huelga general y a una campaña de resistencia comunitaria a partir del lunes 1 de diciembre, como reacción al golpe militar que derrocó al presidente Umaro Sissoco Embaló y ante las denuncias de represión y detenciones arbitrarias.

El sábado, durante la ceremonia de juramento del nuevo gabinete, el general Horta N'Tam, quien lidera el gobierno transicional, afirmó que su administración permanece al servicio del país y mantiene el compromiso de respetar los acuerdos internacionales asumidos por Guinea Bissau con entidades como la ONU, la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), la Unión Africana (UA) y la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP). Estas declaraciones se produjeron poco tiempo después de que la Unión Africana ordenara la expulsión inmediata de Guinea Bissau de todos sus mecanismos e instituciones, como resultado del golpe de Estado, reportó O Democráta. El Consejo de Paz y Seguridad de la UA celebró una reunión de emergencia el viernes, en la que exigió la restauración del orden constitucional y la liberación de presos políticos como condiciones para restaurar la membresía del país, detalló la misma fuente.

O Democráta precisó que el cese de Embaló motivó su huida a Congo, incrementando la percepción de inestabilidad nacional. La resolución de la Unión Africana respondió de forma directa al golpe militar, y agravó el aislamiento político internacional de Guinea Bissau, mientras la sociedad civil enfrenta una escalada de tensión vinculada a la represión de figuras de la oposición.

En el comunicado difundido el fin de semana por grupos como el Frente Popular, el Movimento Revolucionário Po di Terra y Firkidja di Pubis, se instó a la ciudadanía, y en particular a los trabajadores del sector público, a sumarse a la desobediencia civil generalizada. Según publicó O Democráta, los convocantes denunciaron la interrupción del proceso electoral y la presunta manipulación de sus resultados, lo que consideran una violación profunda de la voluntad popular y de la Constitución. El objetivo central del llamado es reclamar la restitución del sistema democrático, la liberación de personas arrestadas por razones políticas y el fin del control considerado dictatorial por parte de los actuales responsables del poder.

El trasfondo de la crisis política involucra la imposibilidad de divulgar los resultados de las últimas elecciones presidenciales y la detención tanto de Domingos Simoes Pereira, líder del Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC), como de colaboradores cercanos al principal adversario de Embaló, Fernando Dias da Costa. O Democráta consignó que la exclusión del PAIGC del proceso electoral y los arrestos posteriores arrojaron dudas sobre la legitimidad de los acontecimientos recientes, alentando a las organizaciones sociales a rechazar lo que denominan una "dictadura sissoquista".

En el comunicado se advierte que la población sufre una falta de garantías, derivada de la toma de decisiones consideradas unilaterales por el régimen militar. "Estamos viendo cómo nuestra voluntad es ignorada, nuestros líderes políticos encarcelados arbitrariamente y, sobre todo, cómo la Constitución de la República queda relegada a un segundo plano", manifestaron en declaraciones recogidas por O Democráta.

El medio también destacó que sectores de la oposición sostienen que el golpe sirvió para encubrir una maniobra de Sissoco Embaló, quien aún mantiene respaldo en ciertas áreas del poder castrense, para impedir que Fernando Dias da Costa obtuviera reconocimiento oficial como presidente electo. La detención de Simoes Pereira, considerado aliado clave de Dias da Costa, refuerza esa hipótesis, alimentando las denuncias sobre intimidación a opositores y bloqueos institucionales en el país.

La crisis ha impactado severamente en la sociedad civil, cuyos principales representantes reiteran que las recientes medidas de fuerza buscan ejercer presión interna para revertir el derrocamiento y restituir el funcionamiento regular de las instituciones democráticas. O Democráta detalló que la convocatoria de huelga y protestas, sumadas a los pedidos de la Unión Africana, marcan un momento decisivo para el futuro político de Guinea Bissau.

En su discurso, Horta N'Tam reiteró que Guinea Bissau continúa cumpliendo sus obligaciones ante los organismos multilaterales y manifestó disposición a colaborar, pese a la suspensión vigente impuesta por la UA y al rechazo expresado por otras entidades internacionales. La insistencia del general en mantener los compromisos exteriores no ha desacelerado la presión de la sociedad civil, que califica la actual situación como una farsa institucional y rechaza la falta de diálogo y la persecución judicial de figuras opositoras, reportó la misma fuente.

O Democráta señala que la evolución de los próximos días, especialmente en función de la convocatoria general al paro y a actos de desobediencia civil, determinará el nivel de movilización social y el grado de resistencia al régimen militar, en un contexto marcado por la vigilancia internacional y la demanda de restauración democrática.