Leo Margets: "Cada vez se le tiene más respeto al póker, la gente entiende el esfuerzo que hay detrás"

La reconocida española afirma que practicar este juego de estrategia exige habilidades mentales y control emocional, defiende que la disciplina ayuda a tomar mejores decisiones y rechaza el estigma de la obsesión como algo negativo en el alto rendimiento

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Durante un torneo de póker en Las Vegas, Leo Margets describe jornadas que comienzan con entrenamiento físico y mental, seguidas de extensas horas frente a la mesa, donde la concentración y la toma de decisiones cobran protagonismo. En palabras de la jugadora profesional española, el haber convertido el póker en su profesión no responde a un plan preconcebido, sino al desarrollo natural de una pasión impulsada por su carácter competitivo y una afinidad con la estrategia que este juego exige. La noticia principal recae en su afirmación de que el póker está ganando reconocimiento y respeto, a medida que la sociedad valora el esfuerzo y las habilidades que requiere, tal como reportó Europa Press.

Leo Margets, integrante del Team Pro de Winamax y residente en Andorra, participó recientemente en el Circuito Nacional de Póker Winamax 2025, celebrado en el Casino Gran Madrid de Torrelodones. La barcelonesa, reconocida entre las figuras sobresalientes del póker internacional, compartió su perspectiva sobre la evolución de la percepción pública respecto al juego. De acuerdo con lo publicado por Europa Press, señaló que anteriormente existía un desconocimiento general sobre la naturaleza del póker, pues muchos lo consideraban un simple pasatiempo de cartas. Su propia aproximación al póker comenzó de manera casual, motivada por la curiosidad al coincidir con una persona que entendía el juego desde un enfoque profundo, experiencia que la llevó a descubrir el componente de estadística, psicología y capacidad de adaptación que caracteriza al póker.

Según relató Margets en la entrevista, a pesar de los avances en la valoración social del póker, persisten obstáculos derivados del contexto legal que lo asocia con otros juegos de azar propios del casino. Margets diferencia el póker del resto por tratarse de un juego de suma cero, en el que el azar influye a corto plazo, pero la destreza prevalece a lo largo del tiempo. Explicó que es común que al público le cueste comprender esta diferencia en poco tiempo, y mencionó como ejemplo que en universidades de Estados Unidos como Harvard existen cursos de pensamiento estratégico basados en el póker para aprender a tomar mejores decisiones, lo que evidencia su reconocimiento como herramienta útil fuera del ámbito de las mesas.

La profesional defiende que el póker se erige como una vía de autoconocimiento, requiriendo adaptabilidad constante, enfrentamiento con sesgos personales y una atención permanente a la imagen que los otros jugadores perciben. Sostuvo ante Europa Press que el valor fundamental radica en la calidad de las decisiones adoptadas, más allá del resultado inmediato. Esta actitud le ha proporcionado una mejor capacidad de adaptación y un enfoque más objetivo ante los errores y la presión. “Esa disociación entre el resultado y tus decisiones es la hostia para la vida”, manifestó la jugadora, argumentando que aprender a procesar las victorias y derrotas en el póker fortalece habilidades transferibles al día a día, incluyendo la facultad de perdonarse y aprender de los tropiezos.

El manejo emocional constituye otro pilar fundamental en la carrera de Margets. Atribuyó su progreso a un proceso de aprendizaje en el que entendió que no se trata de bloquear las emociones, sino de reconocer su función y emplearlas como fuentes de información también en contexto de juego. Asumió que durante años se creía beneficiada por un aparente desapego emocional, aunque reconoce que el verdadero control emocional reside en analizar y comprender las propias reacciones.

Respecto a la percepción de obsesión y presión en el entorno competitivo, la jugadora precisó, según Europa Press, que estos conceptos acostumbran tener una connotación negativa, aunque en ámbitos de alto rendimiento resultan habituales e incluso necesarios. Aludió al caso de atletas como Carlos Alcaraz, indicando que la implicación extrema es frecuente entre quienes logran ganarse la vida en actividades muy exigentes y que esta entrega no la considera perjudicial.

En la entrevista, Margets equiparó el póker a otras aficiones que pueden practicarse tanto a nivel amateur como profesional. Comentó que, al igual que sucede con el tenis, un porcentaje diminuto de sus practicantes llega a obtener ingresos significativos. Enfatizó que, para la mayoría, su función principal es recreativa, y destacó que la adicción constituye un problema vinculado a la personalidad individual, más que al póker en sí. Definió su práctica como un pasatiempo que puede aportar satisfacción personal sin requerir que todos aspiren a profesionalizarse.

En el terreno de la igualdad de género, Margets expuso su rechazo a una separación pronunciada entre hombres y mujeres en el sector profesional del póker, refiriéndose críticamente a los torneos exclusivamente femeninos. Considera que, aunque persiguen visibilizar a las mujeres, a largo plazo pueden resultar contraproducentes al subrayar una supuesta diferencia en un entorno en el que ambos sexos pueden competir en igualdad de condiciones. Subrayó ante Europa Press que representa únicamente su propia trayectoria, no asume el rol de referente y aboga por que cualquier mujer que desee jugar encuentre un entorno sin barreras ni discriminaciones.

En la carrera de Margets sobresalen hechos como haber sido la primera mujer en treinta años en alcanzar la mesa final del Evento Principal de la Serie Mundial de Póker, ocupando el séptimo puesto en 2015, así como la obtención en 2021 de su primer brazalete en la mencionada competición, logros que han sido destacados por diversos medios. Aun así, ella relativizó el foco que se pone en estos hitos desde una perspectiva de género, abogando por la normalización de la presencia femenina.

Margets detalló ante Europa Press su rutina durante los torneos, describiendo cómo incorpora sesiones de entrenamiento físico antes de desayunar y visualizar material didáctico que estimula su capacidad de análisis. A lo largo de las sesiones de juego, que pueden durar entre diez y trece horas diarias, enfatizó que logra desapegarse emocionalmente de la presión inherente a la competición y a la proximidad de las fichas, viéndolas solamente como instrumentos para ejecutar sus estrategias. En sus palabras: “Nunca me ha abrumado la presión, al revés, me crezco y rindo mejor”.

Durante la conversación, subrayó los requisitos mentales que demanda el póker profesional, como mantener el equilibrio entre la frialdad matemática y la empatía necesaria para interpretar a los oponentes. Esta combinación, según explicó, resulta poco frecuente en una misma persona, y requiere entrenamiento en el control emocional.

Finalmente, rehusó la noción de sacrificio para describir su trayectoria, ya que considera que la dedicación necesaria para alcanzar el profesionalismo en el póker forma parte de una elección consciente. Aceptar los compromisos inherentes a la profesión, como perder celebraciones familiares, es para ella un aspecto asumido y no constituye una renuncia forzada.