Bolsonaro alega "alucinación" y "paranoia" para justificar su intento de abrir la tobillera

El ex jefe de Estado de Brasil, durante una audiencia para validar su arresto domiciliario, argumentó que confundió el dispositivo de monitoreo debido a efectos secundarios de fármacos, mientras la justicia ratificó la legalidad del procedimiento policial

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El documento judicial emitido tras la audiencia, citado por el medio, señala que Jair Bolsonaro argumentó haber presentado una “alucinación” vinculada a la sospecha de que existía algún sistema de escucha en la tobillera electrónica que portaba al momento de ser arrestado, lo cual lo llevó a intentar manipular el dispositivo usando un soldador. Esta explicación fue ofrecida ante la jueza Luciana Yuki Fugishita Sorrentino, quien presidió la sesión para validar la detención preventiva del expresidente brasileño.

Según consignó el medio, la sesión concluyó con la confirmación de la restricción de la libertad del exmandatario. La decisión fue adoptada por la jueza Sorrentino, quien actúa como auxiliar del magistrado del Tribunal Supremo Federal Alexandre de Moraes, responsable de la orden de arresto. El fallo determinó que “no hubo ningún abuso ni irregularidad por parte de los policías” al efectuar la detención.

Durante la comparecencia, recogida por el medio original, Bolsonaro manifestó que, cuatro días antes del incidente, empezó a consumir un fármaco recetado por varios médicos y atribuyó su comportamiento a “cierta paranoia del viernes al sábado” provocada por la interacción inadecuada de los medicamentos. El exjefe de Estado aseguró ante la jueza que no recordaba haber atravesado situaciones similares en el pasado y negó haber tenido intención de escapar. Bolsonaro también se refirió a la vigilia de oración convocada por sus seguidores en las inmediaciones de su domicilio, descartando que esa concentración tuviera relación con una eventual fuga. Aseguró que esa manifestación se ubicaba a unos 700 metros de su residencia y según sus palabras, “no había posibilidad de crear ningún tumulto que pudiese facilitar una hipotética fuga”.

Tras su detención, se difundió un video en el que Bolsonaro sostiene que insertó “un hierro candente” en el mecanismo de la tobillera por “curiosidad”. Su arresto, que se produjo por orden del juez De Moraes, se justificó ante el riesgo de fuga, tomando en cuenta la vigilia de simpatizantes y la proximidad de las embajadas de Estados Unidos y Argentina a su hogar. El medio informó que la justicia consideró estos factores durante el procedimiento.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que se encuentra en Sudáfrica por la cumbre del G20, se refirió al caso de manera pública. Según consignó el medio, Lula señaló que “todo el mundo sabe” los motivos de la detención de Bolsonaro, aludiendo a la condena que pesa sobre el exmandatario por la tentativa de golpe de Estado. Lula recordó que Bolsonaro tuvo acceso a la presunción de inocencia y que el proceso judicial incluyó casi dos años y medio de investigaciones, declaraciones y juicio. “La justicia ha tomado una decisión. Ha sido juzgado. Ha tenido derecho a la presunción de inocencia. Han sido casi dos años y medio de investigación, de declaraciones, de juicio”, expresó el mandatario brasileño, reiterando que la justicia “ha decidido” y que Bolsonaro deberá completar la pena establecida por el tribunal.

Por su parte, Lindbergh Farias, portavoz del Partido de los Trabajadores (PT) en la Cámara de Diputados, valoró la detención de Bolsonaro en una publicación en la red social X, a la que accedió el mismo medio. “¡Un gran día! La Policía Federal ha detenido a Jair Bolsonaro preventivamente en la recta final del proceso de la trama golpista”, escribió el dirigente.

Tiempo atrás, la justicia condenó a Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión por liderar una organización con fines de mantenerse en el poder, delitos que abarcan golpe de Estado, supresión del Estado de derecho, conformación de una entidad criminal armada, daños agravados contra la propiedad pública y deterioro de patrimonio histórico. Según el medio, el exmandatario permanece en prisión domiciliaria desde el 4 de agosto. Además de la pena privativa de libertad, la sentencia contempla la prohibición de ejercer cargos públicos durante ocho años después del término de la condena. Si no obtiene reducciones de pena, el plazo establecido por la justicia expiraría en 2060, año en que Bolsonaro cumpliría hipotéticamente 105 años.

La información presentada por el medio subraya que el procedimiento policial cuenta con aval judicial y que la actual situación legal del exmandatario ha generado reacciones en el entorno político y social, tanto entre aliados como entre críticos.