Adolescentes que juegan videojuegos con elementos similares a las apuestas tienen más probabilidad de empezar a apostar

Casi nueve de cada diez chicos y seis de cada diez chicas interactuaron con sistemas de azar digital, mientras que el acceso temprano a estos mecanismos está vinculado con mayor riesgo de iniciar apuestas, según un estudio belga reciente

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La investigación conjunta de la KU Leuven y la Universidad de Gante incluyó el seguimiento de una muestra final de 561 adolescentes belgas entre 10 y 17 años, quienes participaron en dos rondas sucesivas de encuestas entre noviembre de 2021 y febrero de 2023. Tal como informó el medio especializado International Gambling Studies, la investigación no solo recopiló información sobre la exposición de los menores a elementos de azar digital, sino que también examinó la relación entre esta interacción y el inicio en apuestas con dinero real en un lapso de un año. En el proceso, el informe documentó cómo el acceso recurrente a mecanismos como cajas de botín, ruletas de premios, minijuegos y casinos sociales se encuentra ampliamente extendido en la población analizada, y que la incorporación temprana de estos sistemas en la experiencia digital incrementa de manera significativa el riesgo de iniciar prácticas de apuestas.

De acuerdo con los datos publicados por International Gambling Studies, la exposición a sistemas de azar digital exhibió una diferencia notoria entre géneros: durante la primera fase del estudio, el 88,5% de los varones y el 64,1% de las mujeres admitieron haber tenido contacto previo con cajas de botín y otros mecanismos similares. Aunque la brecha de acceso resulta marcada en esta primera etapa, la distancia se reduce de manera significativa al comparar la conducta de apuestas concretas con dinero real. El medio especializado detalló que alrededor del 60% del conjunto de adolescentes encuestados reconoció haber apostado al menos una vez en el año previo al estudio, abarcando juegos tradicionales como loterías y tarjetas rasca y gana, así como apuestas en línea.

International Gambling Studies precisó que cerca de seis de cada diez adolescentes mantuvieron un uso frecuente de elementos de azar digital en ambas oleadas de evaluación, lo que subraya la persistencia de estos mecanismos en las actividades recreativas cotidianas de los menores. El análisis abarcó distintas formas de interacción con estos sistemas: desde cajas de botín hasta minijuegos de azar y casinos sociales en línea, los cuales suelen estar integrados en videojuegos populares tanto para consolas como para dispositivos móviles. Según el medio, la presencia omnipresente de estas opciones dificulta determinar con claridad los límites entre el entretenimiento digital habitual y las actividades que pueden derivar en hábitos de apuestas.

Los resultados del estudio facilitaron la identificación de un efecto asimétrico entre la exposición a sistemas de azar digitales y el inicio en apuestas. El modelo de panel de retardo cruzado, empleado por los investigadores, permitió mostrar que la familiaridad inicial con elementos de azar digital incrementa de forma sustancial la probabilidad de participar posteriormente en apuestas con dinero real. En contraste, el hecho de que un adolescente ya hubiese incursionado en apuestas reales no elevó la propensión a buscar o emplear sistemas de azar propios de los videojuegos. Según International Gambling Studies, esta diferencia revela que la exposición a elementos de azar digitales constituye un factor de riesgo relevante y previo respecto a las apuestas con dinero.

Dentro del debate científico y regulatorio, Eva Grosemans, investigadora principal de la KU Leuven, señaló a International Gambling Studies la relevancia de estos hallazgos como argumento para actualizar las leyes y fortalecer las estrategias de prevención. Por su parte, Bart Soenens, coautor del análisis, destacó que aspectos como las actitudes y motivaciones personales de los adolescentes intervienen de manera significativa en la relación entre el contacto con estos elementos y el desarrollo de conductas de juego. “La actitud y la intención de juego desempeñaron un papel mediador significativo en los efectos de los elementos similares al juego sobre los cambios en el juego”, afirmó Soenens.

El estudio también examinó las formas específicas de apuestas preferidas por los menores encuestados. Las tarjetas rasca y gana figuraron al frente, con una utilización cercana al 37%. Junto con las loterías y las apuestas digitales, estos formatos resultaron accesibles para un número sustantivo de preadolescentes y adolescentes, alimentando la inquietud del sector académico sobre la necesidad de contar con medidas de control y estrategias de prevención eficaces, según refirió International Gambling Studies. Los expertos consideraron que la rápida expansión y diversificación de los sistemas de azar incorporados en videojuegos exige una ampliación de la cobertura normativa más allá de las cajas de botín, extendiendo la atención a ruletas, minijuegos poco regulados y los llamados casinos sociales en línea.

De acuerdo con lo reportado por el medio, los investigadores aconsejaron que las futuras reformas legislativas incluyan no sólo la limitación o supervisión de cajas de botín, sino también el diseño e impulso de campañas informativas orientadas tanto a adolescentes como a familias y personal docente. International Gambling Studies recordó que, si bien otras investigaciones previas habían advertido sobre posibles correlaciones entre el uso de mecanismos de azar en videojuegos y el desarrollo de comportamientos problemáticos de juego en menores, el estudio belga representa uno de los primeros intentos longitudinales con capacidad de evidenciar una relación causal sostenida.

En el marco del proyecto “Gam(e)(a)ble”, iniciativa de las universidades participantes, el énfasis de la investigación se situó en analizar cómo las fronteras entre el juego recreativo y las apuestas tienden a diluirse en la experiencia digital de los adolescentes. Los responsables del análisis recomendaron que las siguientes investigaciones refuercen los criterios de inclusión y desarrollen métodos para precisar de manera más detallada la frecuencia e intensidad del uso de sistemas de azar digitales entre menores, ya que, según el informe difundido por International Gambling Studies, la metodología adoptada podría haber llevado a una sobrestimación de la exposición, al calcular como experiencia positiva cualquier participación aislada.

El equipo investigador sostuvo que los hallazgos del estudio pueden utilizarse para orientar tanto la redacción de normativas más amplias como el diseño de estrategias preventivas que disminuyan los riesgos asociados al acceso temprano y frecuente a estos elementos de azar. Entre las acciones propuestas, se incluyen la extensión de la legislación a otros mecanismos más allá de las cajas de botín, la capacitación y sensibilización de familias y educadores sobre las implicancias de estos sistemas, así como la producción de materiales informativos adaptados a las necesidades y realidades de los usuarios jóvenes. International Gambling Studies resaltó que el avance constante de los sistemas de azar en el entorno digital presenta retos para la protección de niños y adolescentes, y requiere vigilancia y ajustes permanentes por parte de las autoridades en materia de políticas públicas dirigidas a este sector.