
Mientras Alexander Zverev explicaba los motivos que lo llevaron a regresar a la Copa Davis tras casi tres años, enfatizó que sus compañeros más experimentados en el equipo alemán, Jan Lennard-Struff, Kevin Krawietz y Tim Pütz, le solicitaron sumarse con el objetivo de intentar ganar el torneo para Alemania, considerando que "no les quedaba mucho tiempo" debido a sus edades. De acuerdo con la cobertura realizada por el medio, Zverev aceptó el pedido y expresó: "Vale, lo haré una vez más". Esta declaración resaltó el peso de la experiencia y el sentido de urgencia dentro del equipo, que no ha logrado el título desde hace 32 años. El tenista alemán, actualmente número 3 del mundo, agregó que su regreso responde a un compromiso personal y de grupo para afrontar uno de los certámenes más emblemáticos del circuito de tenis profesional.
El medio informó que, tras su eliminación en la fase de grupos del Torneo de Maestros en Turín, Zverev cuestionó abiertamente el formato actual de la Copa Davis durante una rueda de prensa. El jugador criticó la decisión de celebrar las finales en una sede única, en este caso Bolonia, Italia, señalando que este modelo desvirtúa el espíritu original de la competencia. Zverev manifestó: "Básicamente, es un torneo-espectáculo llamado Copa Davis". Para el alemán, la esencia de la Davis yace en las series jugadas tanto en casa como fuera, donde el ambiente y la presión reflejan la rivalidad y el arraigo de los equipos nacionales. Citó su experiencia frente a Rafael Nadal en una plaza de toros como ejemplo de la intensidad y la autenticidad que, según él, definían la verdadera Copa Davis.
La estructura actual de la Copa Davis establece que, después de dos rondas clasificatorias, ocho equipos se reúnen en una sede para disputar, a partir de los cuartos de final, el título en pocos días. Según publicó el medio, Zverev remarcó que jugar contra un equipo local en su país genera una atmósfera completamente distinta a enfrentar a esa misma selección en una sede neutra. "Jugar contra Italia en Italia tiene un ambiente completamente diferente al de jugar contra Italia en España", manifestó el alemán, enfatizando la pérdida de la ventaja local y el ambiente único.
El descontento con el actual formato no es exclusivo de Zverev. Según reportó el medio, Carlos Alcaraz, actual número 1 del ranking mundial, y Jannik Sinner, segundo en la clasificación, también manifestaron la necesidad de revisar la organización del torneo. Alcaraz sostuvo que la implicación de los principales jugadores aumentaría si la competencia se celebrara con menor frecuencia, proponiendo una periodicidad de dos o tres años en lugar de la anual actual. Esto, argumentó el español, permitiría una mayor disposición de las figuras del circuito para participar. Sinner compartió este punto de vista y sugirió al medio que preferiría "que la competición durara dos años para poder planificar grandes partidos en grandes escenarios", idea con la que consideró sería posible potenciar el prestigio del certamen.
Según detalló el medio, Sinner no formará parte de las finales en Bolonia debido al número de encuentros que disputó durante el año, lo que imposibilitó su participación. Este tipo de ausencias alimenta la discusión sobre la viabilidad de concentrar la instancia decisiva de la Copa Davis en un solo país, tanto por las exigencias físicas de los jugadores como por el sentido competitivo y cultural que históricamente ha caracterizado la competición.
La dinámica instaurada en la Copa Davis, con su formato centralizado y reducido a una sede, ha recibido críticas de diversas figuras del tenis. Este modelo, implementado en los últimos años, modificó un torneo que durante más de un siglo se disputó con visitas y recepciones en distintas naciones, alternando territorios y facilitando el desarrollo de rivalidades locales. Voces como la de Zverev se suman a las de Alcaraz y Sinner para exigir un retorno a ese esquema tradicional que, según numerosos protagonistas, potencia la emoción y la identidad nacional dentro del deporte.
Las declaraciones de Zverev aportaron argumentos personales al debate. Recordó la atmósfera creada en series fuera de casa frente a oponentes como España, con Nadal como rival en escenarios tan emblemáticos como una plaza de toros. Según el testimonio recogido por el medio, esas vivencias no encuentran equivalente en el actual sistema de competencia, que, a juicio del alemán, no transmite el mismo significado deportivo ni emocional.
La reivindicación del formato histórico de la Copa Davis, sostenida por nombres destacados del tenis mundial, puso en agenda la reflexión sobre los modelos de organización de los grandes torneos por equipos. Según consignó el medio, la opinión compartida por varios de los principales jugadores señala que la reducción del torneo a una sede y la concentración del calendario limitan su atractivo y dificultan la participación de las grandes figuras, que priorizan sus calendarios personales y la gestión física a lo largo de la temporada.
Las opiniones expresadas estos días por Zverev, Alcaraz y Sinner, publicadas por el medio, reflejan la presión creciente sobre los organismos responsables de la organización del torneo para revisar el formato y buscar alternativas que permitan recuperar el ambiente característico de la Copa Davis sin desatender las exigencias actuales del tenis profesional y las necesidades de los jugadores.