Pakistán denuncia un ataque con drones contra Islamabad y acusa a los talibán paquistaníes

El Ministerio de Información afirmó que las defensas derribaron artefactos lanzados por el grupo Fitna al Juarij, mientras Kabul responsabiliza a Pakistán de bombardeos mortales e intensifica la tensión en la frontera tras semanas de violencia creciente

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El Ministerio de Información de Pakistán rechazó que aviones de la Fuerza Aérea afgana hubiesen atacado una base militar conocida como Hamza, en la zona de Faizabad de Islamabad, refiriéndose a los comunicados emitidos por el Ministerio de Defensa afgano en redes sociales que hablaban de supuestas “numerosas bajas y daños materiales”. Según informó el medio, desde Pakistán se señaló que “se sabe que las cuentas oficiales del régimen talibán, incluida la de este supuesto Ministerio de Defensa, difunden habitualmente noticias falsas y propaganda, como las recientes afirmaciones sin fundamento sobre el derribo de aviones de la Fuerza Aérea de Pakistán y la captura de pilotos, que posteriormente eliminaron sin ningún pudor”. De este modo, el Ministerio paquistaní insistió en desmentir las alegaciones procedentes del país vecino en torno a los incidentes recientes y acusó a las autoridades afganas de “apoyar a múltiples organizaciones terroristas”.

Según publicó el medio, al menos dos drones impactaron este viernes en Islamabad, la capital paquistaní, en un episodio que las autoridades consideran una represalia por los ataques aéreos realizados poco antes por Pakistán en Afganistán. De acuerdo con el Ministerio de Información de Pakistán, los aparatos eran “drones rudimentarios del grupo terrorista Fitna al Juarij” —denominación utilizada por dicho país para referirse a Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP)—, grupo que Islamabad vincula con el respaldo del régimen talibán afgano. La defensa aérea paquistaní derribó ambos dispositivos antes de que causaran daños considerables, reportó el medio, y solo se registraron perjuicios menores provocados por la caída de los restos tras el derribo.

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El sistema de defensa activado logró proteger infraestructuras militares, detalló el Ministerio de Información, el cual reiteró que no se presentaron daños en instalaciones clave. Las autoridades subrayaron que la respuesta a este intento de ataque forma parte de esfuerzos nacionales para contrarrestar la creciente actividad de grupos armados en la región y responsabilizaron al gobierno afgano por su “papel consolidado como principal proxy del terrorismo”. Islamabad sostiene que Afganistán ofrece refugio a múltiples agrupaciones consideradas terroristas por Pakistán y por parte de la comunidad internacional, entre ellas el TTP y Estado Islámico.

En paralelo, la jornada se caracterizó por un incremento notable en la violencia transfronteriza. La Policía de Kabul denunció la muerte de cuatro personas, incluidos mujeres y niños, tras un bombardeo sobre viviendas civiles al este de la ciudad, donde también resultaron heridas quince personas. Kabul responsabilizó a Pakistán de este ataque, así como de otras acciones similares en Kandahar, Paktia y Paktika, zonas situadas al sur y al este de Afganistán, según consignó el medio.

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Los enfrentamientos armados en la frontera entre Afganistán y Pakistán se prolongan desde hace dos semanas y han ocasionado varias decenas de muertos y miles de desplazados civiles. A pesar del aumento en las hostilidades, por el momento las partes no han anunciado el inicio de contactos oficiales para negociar la posibilidad de un alto el fuego. Según detalló el medio, los combates comenzaron tras la denuncia afgana ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas por una serie de bombardeos ejecutados por Pakistán en territorio afgano. Kabul aseguró que esas operaciones militares provocaron la muerte de más de diez civiles en suelo afgano y expresó su preocupación por las consecuencias humanitarias de los ataques.

Islamabad, por su parte, afirmó que los ataques aéreos respondieron a ofensivas recientes perpetradas desde Afganistán, en particular atentados suicidas atribuidos al TTP y a células del grupo Estado Islámico. Según informó el medio, Pakistán justificó así su operación militar sobre “campamentos y escondites terroristas” de ambos grupos, cuya presencia en el vecino país ha generado preocupación constante por la seguridad en la región, así como un panorama de inestabilidad que afecta tanto a la población civil como a las fuerzas de seguridad de ambos lados de la frontera.

Durante los últimos meses, el territorio paquistaní ha sido escenario de una serie de ataques que han dejado un saldo elevado de muertos, tanto entre civiles como en las filas de las fuerzas de seguridad. Las autoridades paquistaníes consideran que estos ataques están coordinados en gran parte desde el territorio afgano y acusan a Kabul de no actuar para impedir la consolidación de estructuras armadas, particularmente del TTP, que mantiene actividades consideradas terroristas por Islamabad.

El medio detalló que, ante este panorama de enfrentamientos violentos y acusaciones cruzadas, la tensión bilateral se ha incrementado de forma sustancial. Ningún canal diplomático oficial ha anunciado esfuerzos de mediación o iniciativas para desescalar la crisis, y la frontera compartida continúa perfilándose como un foco de conflicto permanente. La escalada coincide con semanas de repunte en los flujos de desplazados internos y refugiados, así como denuncias reiteradas de daños sobre infraestructuras y viviendas civiles en ambas naciones.