El fuego arrasa 349.984 hectáreas en España hasta el 31 de octubre, 3,4 veces más que la media de la década

Las llamas han consumido extensas zonas de vegetación en el país durante el año, con un incremento sin precedentes en grandes siniestros respecto a años anteriores, según reportes oficiales de Transición Ecológica y autoridades autonómicas

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El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico no ha contado con información completa sobre la superficie del incendio de Igüeña, una circunstancia que llevó a la utilización de datos del sistema de la Comisión Europea (EFFIS) del programa Copernicus para estimar el daño causado. Sobre esa base, según cifras publicadas por Europa Press, se han registrado 349.984,22 hectáreas quemadas en España hasta el 31 de octubre, un dato que configura el eje del último balance oficial sobre incendios forestales en el país.

De acuerdo con el recuento realizado por Transición Ecológica, durante estos diez meses, el territorio español se ha visto gravemente afectado por una ola de incendios que supera en 3,4 veces el promedio registrado durante la última década. Según reportó el ministerio y recogió Europa Press, la extensión devastada supone aproximadamente el 1,25% de la superficie forestal nacional. Las comunidades autónomas notificaron la quema de 347.534,22 hectáreas, pero el balance final incorporó la estimación de 2.450 hectáreas adicionales correspondientes al incendio de Igüeña, alcanzando así la cifra total informada.

En cuanto a la distribución de los terrenos afectados, Transición Ecológica informó que la mayor parte pertenece a matorral y monte abierto, con un total de 181.499,63 hectáreas arrasadas. Las zonas de superficie arbolada sumaron 104.717,28 hectáreas, mientras que pastos y dehesas perdieron 61.317,31 hectáreas bajo las llamas.

Por lo que respecta al número de incidentes, el Ministerio para la Transición Ecológica detalló que hasta el 31 de octubre se han producido 7.808 incendios forestales. De ellos, 5.356 fueron calificados como conatos, ya que afectaron menos de una hectárea cada uno. Dentro de los restantes 2.452 incendios, se contabilizaron 63 grandes incendios forestales —aquellos en los que se superaron las 500 hectáreas calcinadas—, una cifra que triplica la media habitual hasta esta fecha en los últimos diez años, que es de 24 grandes incendios, según datos del propio ministerio publicados por Europa Press.

El informe del Ministerio para la Transición Ecológica presentó también la distribución territorial de los siniestros, basándose en los datos preliminares aportados por las comunidades autónomas. Así, el 39,43% de los incidentes ocurrieron en el noroeste peninsular, el 22,45% en la zona mediterránea, el 37,58% en las comunidades del interior y el 0,54% en las Islas Canarias.

En lo referente a la superficie arbolada dañada, Transición Ecológica, citando cifras oficiales recogidas por Europa Press, estableció que el 72,90% se localiza en el noroeste peninsular, el 4,11% corresponde a la franja mediterránea, el 22,98% a las regiones interiores y el 0,01% a Canarias. Por otra parte, el análisis de la distribución de la superficie forestal total dañada mostró que el 71,52% se concentra igualmente en el noroeste, frente al 3,27% en el Mediterráneo, el 25,18% en zonas interiores y sólo el 0,03% en Canarias, de acuerdo con el balance del ministerio.

Transición Ecológica subrayó que la cifra de grandes incendios forestales hasta el final de octubre representa un incremento inusitado, sobresaliendo sobre los valores medios de la última década en estas fechas, según el análisis recogido por Europa Press. Esta situación ha evidenciado la intensidad y la magnitud poco habituales de los siniestros forestales durante el año en curso, así como el importante impacto en los ecosistemas y recursos forestales del país.

El medio Europa Press indicó que los datos recopilados parten de informes oficiales tanto del ministerio como de las administraciones autonómicas, lo que garantiza una radiografía precisa del fenómeno durante el periodo analizado. Además, la coordinación entre fuentes nacionales y europeas, como EFFIS y Copernicus, contribuye a una estimación más fiable de los daños en situaciones donde la información nacional resulta insuficiente o esté incompleta, como ocurrió con el incendio de Igüeña.