
El árbitro alcarreño, Abdessamad Mokhtar El Kharaifi, que fue agredido el pasado 29 de marzo tras la disputa de un partido dirigido por él, recibió este miércoles el apoyo, cariño y respaldo a su labor por parte del presidente de la RFEF, Rafael Louzán, y los representantes de todos los equipos de la máxima categoría del fútbol español.
El pasado 29 de marzo en la localidad de Torija, provincia de Guadalajara, tras arbitrar dos encuentros sin demasiadas incidencias desde el punto de vista deportivo, Abdessamad Mokhtar El Kharaifi, de 23 años de edad fue salvajemente agredido junto a su hermano, cronometrador, a las fueras del pabellón por un grupo de personas que el colegiado identifica como jugadores y aficionados del equipo local.
El saldo de la brutal encerrona dejó cinco placas en la cara de Abde, a quien rompieron la mandíbula de una patada y a punto estuvieron de hacerle perder su ojo izquierdo, donde el derrame de la herida aún es evidente. El colegiado aún sigue medicándose, con problemas para conciliar el sueño y sufre pesadillas que le recuerdan los golpes que un grupo de desalmados le propinaron.
En la visita, el presidente de la RFEF, Rafael Louzán, entregó una camiseta personalizada de la selección española al joven árbitro nacido en Guadalajara.
Con su completo restablecimiento como principal objetivo, Abdessamad pide solamente que a los árbitros se les "respete igual que a cualquier otra persona". "Últimamente se están normalizando las faltas de respeto contra los árbitros y es algo que debería acabarse", concluyó.
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