Toronto (Canadá), 2 feb (EFE).- Los primeros efectos de la incipiente guerra comercial desatada por la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de imponer aranceles del 25 % a los productos canadienses ya empieza a ser visible: la desaparición de los vinos, cervezas y licores de EE.UU. de las tiendas de Canadá.
Este domingo, la provincia de Ontario, la más industrial y poblada del país, anunció que a partir del martes las tiendas de LCBO (la empresa provincial que hasta hace poco tenía el monopolio para la venta de productos alcohólicos en el territorio) dejará de vender bebidas "Made in USA".
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La medida es significativa: LCBO, uno de los mayores compradores individuales de productos alcohólicos del mundo, vende cada año bebidas alcohólicas estadounidenses por valor de 1.000 millones de dólares canadienses (680 millones de dólares de EE.UU.).
La provincia de Columbia Británica también ha tomado una medida similar aunque un poco más refinada: el monopolio provincial dejará de vender bebidas producidas en los llamados estados "rojos" de EE.UU., aquellos que están bajo control del Partido Republicano de Trump.
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La decisión se ha empezado a repetir en el resto del país: Quebec, Nueva Escocia, Terranova y Labrador también han ordenado a sus tiendas de bebidas alcohólicas que dejen de colocar artículos estadounidenses en sus estanterías.
Estas medidas provinciales contra el alcohol estadounidense son independientes de los aranceles del 25 % que el Gobierno federal de Canadá empezará a aplicar a algunas importaciones procedentes de EE.UU. a partir del martes. EFE
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