Lima, 27 ene (EFE).- La obra musical del peruano Theodoro Valcárcel, compositor de música académica del siglo XX, ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Nación por su creativa adaptación del universo artístico autóctono, especialmente del sur andino, informó este lunes el Ministerio de Cultura de Perú.
Valcárcel, nacido en Puno en 1896, logró integrar tonalidades, ritmos, modos e incluso organología nativa en sus composiciones, impulsando la ampliación del lenguaje musical académico, introduciendo importantes innovaciones en el vocabulario armónico y rítmico, e impulsando la búsqueda de una mayor libertad formal en la composición, precisó el ministerio en un comunicado.
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Agregó que su producción musical, en sus inicios derivada, estilística y formalmente del Romanticismo, se une a la corriente musical indigenista y termina precediendo a la aparición del modernismo musical de la primera mitad del siglo XX.
Fue un pianista y compositor precoz, entre 1913 y 1917 recibió formación académica en Italia y España con destacados maestros de la época.
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De regreso a Perú, Valcárcel se nutre de la creación musical en Puno, Cuzco, Arequipa, Chanchamayo, así como en Bolivia.
Su obra se puede clasificar en tres períodos, donde la primera es de corte más europeo y académico, que dura hasta 1917, consta mayormente de obras para piano, en particular colecciones de Preludios, con influencias del romanticismo europeo.
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La segunda etapa dura hasta 1930 y está compuesta por obras inspiradas en la tradición popular, mayoritariamente andina, en su búsqueda por crear un lenguaje musical propio.
De esta etapa son Ckori Kancha, La Ronda de las Colinas (1932), Fiestas Andinas y Estampas de la Cordillera, todas ellas escritas originalmente para piano.
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También adapta melodías de otros compositores, como el Himno al Sol recopilado por Daniel Alomía Robles hecho en dúo de piano y violoncelo, y la adaptación de un tema del cusqueño Gonzales Gamarra, en su composición, Ritual y danza.
El tercer período, considerado más experimental, inspirado en la música europea de entreguerras, profundiza en el uso de los tonos y modos propios de la música andina e incluso selvática, incluyendo el uso de instrumentos musicales nativos, como la tinya, el wankar, el toqoro y el pututo, en el ballet Suray Surita, para consolidar un lenguaje musical propiamente peruano. Valcárcel representó al Perú en el Festival Iberoamericano de Sevilla de 1929 y se le concede el título de Maestro Ad Honorem del Conservatorio Marshall en Barcelona, España.
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A su vez, el presidente peruano, Augusto B. Leguía, le concedió la Orden del Sol del Perú en el año 1930, la máxima condecoración oficial por su obra artística destacada. EFE
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