
La presidenta de Honduras, Xiomara Castro, ha advertido en su mensaje a la nación del 1 de enero que podría retirar la base militar estadounidense instalada en suelo hondureño si finalmente el nuevo presidente norteamericano, Donald Trump, adopta "medidas hostiles" tales como una expulsión masiva de inmigrantes.
Castro ha argumentado que la presencia de la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo, instalada en la Base Soto Cano desde 1982, perdería su razón de ser si se deteriora la cooperación bilateral.
"Quiero manifestar que esperamos que la nueva administración norteamericana del presidente electo democráticamente, Donald Trump, sea abierta al diálogo, constructivo y amistoso. Que no tome represalias innecesarias contra nuestros migrantes, que por norma es un gran aporte a la economía norteamericana", ha apuntado.
"Frente a una actitud hostil de expulsión masiva de nuestros hermanos, tendríamos que considerar un cambio en nuestras políticas de cooperación con Estados Unidos, especialmente en el campo militar, en el que sin pagar un centavo por décadas mantienen bases militares en nuestro territorio, que en este caso perderían toda la razón de existir en Honduras", ha añadido.
La Fuerza de Tarea Conjunta Bravo, parte del Comando Sur de Estados Unidos, se centra en mantener su capacidad de respuesta para apoyar a naciones aliadas y fuerzas estadounidenses en su área de operaciones. La pista de la Base Soto Cano fue construida por militares de Estados Unidos a comienzos de la década de 1980, durante la Guerra Fría.
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