Bangui, 30 sep (EFE).- El Gobierno de la República Centroafricana (RCA) negó este lunes estar implicado en los presuntos planes de desestabilización en Burkina Faso, después de que el excomandante burkinés Ahmed Kinda, supuesto cabecilla de un intento de golpe, reconociera haber reclutado mercenarios en ese país.
"Tenemos que medir las cosas y ser muy cuidadosos. Estamos en el terreno de las relaciones internacionales (...). Nuestro país no puede ser un refugio para terroristas o personas que están conspirando para desestabilizar un país hermano", declaró a EFE el portavoz del gobierno centroafricano y ministro de Comunicación, Maxime Balalu.
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En un vídeo difundido el domingo por la prensa burkinesa, Kinda, detenido el pasado 30 de agosto en Niamey, capital de la vecina Níger, confesaba que había reclutado mercenarios en la RCA para desestabilizar el Gobierno de transición de Burkina Faso, liderado desde 2022 por el capitán Ibrahim Traoré tras un golpe de Estado.
La RCA rechazó de plano los comentarios de Kinda y puso en entredicho la veracidad de su confesión.
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"Se ha mencionado la contratación de 150 personas, pero tenemos que comprobarlo. ¿Dónde fueron reclutados? ¿Dónde estaban refugiados? ¿Cuál es la lista de estas personas?", se preguntó Balalu en conversación con EFE.
El ministro de Comunicación aseguró que el Gobierno centroafricano contactará a la junta militar que dirige Burkina Faso para "aclarar la situación" y hacer su "contribución a la resolución de este asunto".
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"Si resulta que hay hechos en los que participa gente de este país, el Gobierno contribuirá, porque estamos a favor de la paz", incidió Balalu.
Burkina Faso y la RCA mantienen una estrecha relación de cooperación, visible, por ejemplo, en el intercambio de estudiantes.
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Sin embargo, la declaración de Kinda en un país como Burkina, donde el espacio cívico político y democrático está cada vez más restringido, está lejos de convencer a Bangui, que sospecha de que las palabras del excomandante fueran una confesión extorsionada.
El 23 de septiembre, la junta militar burkinesa aseguró haber frustrado varias "tentativas de desestabilización" del país y culpó, entre otros, al teniente coronel Paul-Henri Sandaogo Damiba, exlíder golpista al que derrocó el 30 de septiembre de 2022.
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"Personas que residen en la República de Costa de Marfil han participado activamente en una empresa de subversión contra nuestro país", denunció entonces el ministro de Seguridad, Mahamadou Sana, en un comunicado leído en la televisión pública.
Burkina Faso se enfrenta, desde 2015, a grupos yihadistas ligados a Al Qaeda y al Estado Islámico que controlan muchas zonas del país y atacan constantemente a la población.
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Miles de personas han muerto en numerosos ataques y más de dos millones se han visto obligadas a abandonar sus hogares.
El país encajó dos golpes de Estado en 2022: uno el 24 de enero, dirigido por Damiba, y otro el 30 de septiembre, encabezado por Traoré, quien dirige actualmente la nación.
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Ambos golpes se ejecutaron tras el descontento entre la población y el Ejército por los incesantes ataques yihadistas. EFE
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