
Zagreb, 15 abr (EFE).- El actual presidente de Croacia, Zoran Milanovic, aspira a ser el nuevo primer ministro tras las elecciones de este miércoles, con un discurso que roza el apoyo a Rusia y en el que destaca su promesa de renovación frente al partido conservador HDZ, salpicado por la corrupción.
Cuando fue primer ministro entre finales de 2011 y principios de 2016, este jurista socialdemócrata amplió los derechos de los homosexuales, impulsó medidas para aliviar a los endeudados en francos suizos e intentó ampliar los derechos de la minoría serbia.
De hecho, durante su campaña para las presidenciales en las que fue elegido jefe de Estado en 2020, prometió convertir Croacia en un país tolerante e integrado entre las naciones progresistas de Europa.
Desde entonces, ha derivado hacia posturas euroescépticas, hasta asegurar el mes pasado que la única razón de Croacia para seguir en la Unión Europea (UE) es seguir recibiendo fondos.
Además, ha rechazado que Suecia y Finlandia entren en la OTAN; se opone a ayudar militarmente a Ucrania ante el ataque ruso; es contrario a la inmigración; y ha apoyado a nacionalistas e incluso criminales de guerra.
Esas posturas lo acercan mucho al primer ministro húngaro, el ultranacionalista Víktor Orbán, al que ha apoyado al rechazar que la UE sancione sus políticas contrarias a las normas europeas y el Estado de derecho.
Y en su evolución hacia la derecha se parece a Robert Fico, el populista de izquierdas que dirige el Gobierno eslovaco y cuyo partido, el Smer, ha sido expulsado del grupo de los socialistas europeos por pactar con una formación ultranacionalista.
Milanovic está ignorando que el Tribunal Constitucional le ha prohibido participar en la campaña electoral debido a la neutralidad a la que le obliga su cargo, e incluso ha anunciado que acabará con esta institución si llega al poder.
Sus promesas se centran en acabar con lo que ha llamado “el pantano pestilente de la corrupción” de la HDZ y ha asegurado que muchos políticos "criminales" irán a la cárcel.
Ante una oposición desunida, el populista se ha perfilado como el único rival del actual primer ministro, el conservador Andrej Plenkovic, que aspira a un tercer mandato.
Una reciente encuesta sitúa a Milanovic como el político más popular de Croacia, con un apoyo del 32 %, dos puntos más que Plankovic.
Su candidatura está respaldada por la coalición Ríos de Justicia, que lidera el Partido Socialdemócrata, del que él fue presidente, y varias pequeñas formaciones.
Milanovic ha invitado a participar en un eventual futuro Gobierno a todos los partidos, de izquierda o derecha, unidos en su común denuncia a los casos de corrupción que salpican a la HDZ.
En 2013 dirigió como primer ministro la entrada de Croacia en la UE, pero también es recordado por la larga recesión económica que sufrió el país entre 2009 y 2015, en plena crisis financiera mundial.
Nacido en Zagreb en 1966, Milanovic se graduó en Derecho en 1990 y en 1998 hizo un estudio de posgrado en "Derecho de la UE" en Bruselas, para ocupar luego varios cargos diplomáticos de la Croacia que acababa de independizarse de Yugoslavia.
Zoran Milanovic está casado, tiene dos hijos, y habla inglés, francés y ruso. EFE
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