Javier Castro Bugarín
Taipéi, 31 ene (EFE).- El presidente electo de Taiwán, William Lai (Lai Ching-te), encara una de las legislaturas más inciertas de los últimos años, condicionada por la pérdida de su mayoría parlamentaria y por las posibles obstrucciones a su acción de gobierno por parte de la oposición.
El actual vicepresidente de la isla se impuso con un 40 % de los votos en las elecciones presidenciales del pasado 13 de enero, pero su formación política, el Partido Democrático Progresista (PDP), no logró revalidar su mayoría en el Parlamento taiwanés, conocido como Yuan Legislativo.
La Cámara, cuyos nuevos miembros asumirán el cargo este 1 de febrero, no estará controlada por ningún partido en particular: el nacionalista Kuomintang (KMT) es la fuerza con más escaños, 52 (54 si se suman los independientes); seguida por el PDP, con 51, y por el Partido Popular de Taiwán (PPT), cuyos 8 legisladores resultarán claves en la conformación de mayorías parlamentarias.
"Es probable que el KMT intente obstruir todo lo que el Gobierno intente hacer. El KMT y el PDP cuentan con un largo historial de oponerse el uno al otro en muchísimas cosas, así que será un período difícil para el presidente Lai", asegura en declaraciones a EFE Nathan Batto, investigador asociado del Instituto de Ciencias Políticas de la Academia Sínica.
El PPT anticipó este miércoles que no apoyará a ninguno de los dos principales partidos para presidir el Parlamento, dejando vía libre para que el KMT asuma las riendas de la Cámara.
Como parte de un sistema semipresidencialista, el Yuan Legislativo de Taiwán cuenta con importantes prerrogativas, entre las que destacan la aprobación de leyes, la ratificación del presupuesto elaborado por el Ejecutivo y la capacidad de impulsar una moción de censura contra el primer ministro.
Hasta las elecciones de este año, Taiwán sólo había vivido una experiencia en la que el partido de gobierno no contó con mayoría parlamentaria: los ocho años de Presidencia de Chen Shui-bian (2000-2008), un período que culminó con varios escándalos de corrupción.
Sin embargo, la oposición de entonces nunca votó una moción de censura contra los primeros ministros de Chen, lo que demuestra que el presidente, incluso sin mayoría parlamentaria, "siempre va a dominar la parte ejecutiva", afirma Batto, quien cree que esa experiencia se repetirá durante el mandato de Lai.
"La Legislatura puede votar mociones de censura contra el primer ministro y él debe dimitir. Si eso sucede, entonces el presidente tiene la opción de simplemente nombrar a un nuevo 'premier' o disolver el Parlamento y convocar elecciones", explica.
"El PPT tiene la mejor posición posible, la pivotal, y si el KMT o el PDP consiguen una mayoría parlamentaria, el PPT se convertirá en irrelevante (...). Dudo que la oposición vote una moción de censura, a menos que estén absolutamente seguros de que el presidente no convocará nuevas elecciones", agrega el investigador.
Con todo, la oposición sí podrá hacer valer su poderío en la ley de presupuesto: para aprobar nuevas partidas presupuestarias, o aumentar las ya existentes, los legisladores han de dar su visto bueno, y es ahí donde los parlamentarios del KMT y del PPT pueden obstruir la acción de gobierno de Lai.
"Podrán aprobar el presupuesto, pero será mucho más difícil hacer cosas nuevas o gastar más en una partida concreta", expone Batto, que pone como ejemplo la propuesta de Lai de construir más de 130.000 viviendas sociales, una iniciativa que se antoja complicada bajo la lógica parlamentaria actual.
Otro de los puntos calientes es la compra de armamento, algo que, por definición, implica un incremento de presupuesto que podría ser bloqueado por el Parlamento, como efectivamente ocurrió durante la Presidencia de Chen.
"Sospecho que las compras de armas seguirán ocurriendo. Ningún partido quiere ser tachado de debilitar la seguridad nacional o ser anti-americano. El desafío de China es real y oponerse a una venta de armas ahora es mucho más impopular que hace 20 años", sostiene Batto.
En opinión del experto, el presidente electo podrá manejar sin problemas la política exterior y de seguridad de la isla, pero probablemente afronte cuatro años "extremadamente contenciosos" en el apartado doméstico, sin que eso implique necesariamente un "caos" o un "desgobierno".
"La oposición no puede bloquear (todo) el presupuesto y cerrar el Gobierno (situación denominada en inglés como 'shutdown') el Gobierno, por lo que no hay ninguna razón para pensar que vaya a ser inestable", arguye Batto.
Y remata: "Esta es una democracia liberal institucionalizada y hay reglas que todo el mundo debe seguir. Los partidos intentarán sacar ventaja, pero al final todos tienen que seguir la Constitución y hay reglas que hacen que el país siga adelante". EFE
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