
Madrid, 2 dic (EFE).- La actriz y cantante española Concha Velasco falleció este sábado a los 84 años en un hospital de Madrid, según confirmaron sus hijos, Manuel y Paco Martínez.
"Lamentamos informar de que nuestra madre, Concha Velasco, ha fallecido (...) a consecuencia de una complicación en su enfermedad", explicó la familia en un comunicado remitido a los medios de comunicación.
La capilla ardiente de la artista se instalará hoy en el popular teatro La Latina de la capital española.
Sus hijos agradecieron al personal del hospital donde falleció y al de las residencias donde vivó en los últimos años por sus cuidados "en estos difíciles tiempos".
"Somos unos afortunados por haber gozado de la mejor madre del mundo y por recibir el cariño de tantos españoles que la quieren y la admiran. Gracias a todos", añaden sus hijos, quienes también piden una oración por el descanso eterno del alma de su madre.
En el verano de 2021 la salud de la artista se deterioró drásticamente y sus hijos decidieron en marzo de 2022 trasladarla a una residencia. En diciembre de ese año tuvo que ser ingresada en el hospital, con problemas de aparato digestivo, hígado y artritis.
Concepción Velasco Varona, nacida en Valladolid (centro) en 1939, tuvo un linfoma en 2014 que la mantuvo apartada de los escenarios durante meses y su vuelta fue condicionada a una vigilancia médica y un reposo que ella misma reconoció que era incapaz de seguir.
La conocida como eterna 'chica ye ye' fue una de las artistas más populares y queridas de España, con una carrera que comenzó muy joven, en una época en la que era conocida como Conchita, marcada por películas como 'El día de los enamorados' (1958), 'Historias de la televisión' (1965) o 'Las que tienen que servir' (1967).
Velasco dedicó mucho tiempo al teatro, con obras como 'Filomena Marturano' (1979), 'Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?' (1981) 'Mamá quiero ser artista' (1986), 'Carmen, Carmen' (1988), 'La truhana' (1992), 'Las manzanas del viernes' (1999), '¡Hello, Dolly!' (2001), 'Inés desabrochada' (2003) o 'Hécuba' (2013).
Y entre sus papeles dramáticos destacaron el de 'Teresa de Jesús' en la serie de 1983, o los de 'Tormento' (1974), 'Pim, pam, pum... ¡fuego!' (1975), 'Esquilache' (1989), 'Más allá del jardín' (1996).
Fue galardonada con el Premio Goya de Honor en 2012, el Max de Honor en 2019, el Valle Inclán a mejor actriz por 'Hécuba' en 2015, el Ondas a mejor actriz por 'Gran Hotel' en 2012 o la Espiga de Oro de la Seminci por 'La hora bruja' en 1985.
Valladolid (España) 2 dic (EFE).- Concha Velasco deja tras de sí una trayectoria impresionante en el mundo del espectáculo en España, siete décadas durante las cuales pasó de Conchita a Concha hasta recalar en Doña Concha, uno de los rostros más populares, prolíficos y queridos de la escena española en toda su historia.
La mujer que convirtió en éxito aquello que tocaba, la artista que rompía moldes a cada paso, fue primero bailarina y cantante antes de desembocar en actriz de cine, teatro y televisión, facetas a las que también unió las de presentadora y productora escénica.
Inclasificable por poliédrica, rebelde como algunos de los personajes que interpretó, inconformista para probarse en cualquier disciplina e innovadora para no perder sitio, tan solo la salud y la edad condicionaron la vitalidad de una actriz irrepetible, como acredita su densa biografía.
Desde su debut en la gran pantalla en "La reina mora" (1955), con apenas quince años, participó en cerca de un centenar de filmes a los que sumó una veintena de series televisivas, más de treinta obras de teatro y la grabación de una decena de discos.
No se acomodó, arriesgó en cada rodaje dentro de una versatilidad de la que habla la disparidad de personajes que interpretó durante siete decenios en películas como "Las chicas de la Cruz Roja" (1958); "Historias de la tele" (1965); "Una muchachita de Valladolid" (1973); "La Colmena" (1982); "París-Tombuctú" (1999); "El oro de Moscú" (2002); "Flow" (2014); y "Malasaña, 32" (2020).
Chica ye-yé, chulapa, prostituta, mística, novia ejemplar, esposa modelo, mujer fatal, moderna, progresista... abordó una inmensa variedad de registros a las órdenes de directores de diferentes generaciones como José Luis Saenz de Heredia, Pedro Lazaga, Pedro Olea, Josefina Molina, Luis García Berlanga, Mario Camus y Jaime de Armiñán junto a Tony Leblanc, Manolo Escobar y Alfredo Landa como los actores con quienes más veces coincidió.
Inquieta e inconformista, Concha Velasco tocó todos los palos, desde la danza clásica y la ópera, hasta el flamenco como bailarina en la compañía de Manolo Caracol y la revista musical, a la que llegó de la mano de Celia Gámez en calidad de vicetiple, fruto todo ello de su vocación, pero también de la austeridad y disciplina tanto en la formación como en el trabajo.
Nacida en Valladolid, en el centro de España, el 29 de noviembre de 1939, vivió su infancia en el Sahara Occidental, antigua colonia española en África, destino militar de su padre, un comandante de Caballería. Tras su retorno a la península estudió danza clásica y española en Madrid y subió por primera vez a un escenario en 1954, en el Teatro de la Zarzuela con la revista "Bienvenido, Mister Dollar".
La chica del lunar en la mejilla también alcanzó la excelencia en el teatro, principalmente con José Carlos Plaza en espectáculos como 'Hécuba' (2013) y 'Hello Dolly' (2001), también en la comedia musical con títulos como 'Mamá quiero ser artista' (1986), dirigida por Ángel Fernández Montesinos, y fue predilecta de Gala en los montajes de 'La truhana' (1992) y 'Carmen, Carmen' (1988).
La indeleble vocación e ilusión fueron determinantes para tan longeva trayectoria artística, las mismas que casi octogenaria no le impedían levantarse de madrugada para estudiar papeles, "con buena memoria pero mala salud", según explicó hace años en una entrevista con la Agencia EFE.
En 2018, fruto de la edad, el cansancio y las secuelas de una grave enfermedad superada años antes, insinuó una retirada profesional al término de la gira teatral que ese mismo año emprendió con la obra 'El funeral', dirigida por su hijo Manuel Marsó Velasco, pero siguió con rodajes y su participación en series televisivas.
Su incuestionable popularidad ha tenido un fiel reflejo en la abrumadora nómina de distinciones y galardones de diversos ámbitos que recibió como el Premio Nacional de Teatro hasta en dos ocasiones (1976 y 2016), la Gran Cruz de Alfonso X El Sabio (2016), un Goya de Honor (2012), la Medalla al Mérito en el Trabajo (2009) y la Medalla de Oro de Madrid (2018), su otra ciudad de referencia.
A todos esos reconocimientos unió el afecto y la consideración de sus paisanos en Valladolid con la Medalla de Oro de la Ciudad (2018), la dedicatoria de una calle (2015), la Espiga de Oro de la Semana Internacional de Cine (2013), su nombre en un auditorio (2011), una placa en el Teatro Calderón del que fue embajadora (2001).
También recibió el Premio Castilla y León de las Artes (2013) en su región, y anivel nacional, entre otros galardones, tenía la Medalla de la Academia de Cine y la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, el Premio 'Toda una vida' de la Academia de Televisión, tres premios de la Unión de Actores, cuatro Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos, el Premio Ondas o el Premio Valle-Inclán de Teatro, entre otros.
Roberto Jiménez
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