
Bogotá, 6 oct (EFE).- El Estado Mayor Central (EMC), principal disidencia de la antigua guerrilla de las FARC, advirtió este viernes que los diálogos de paz con el Gobierno colombiano están en entredicho por los señalamientos que les ha hecho el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y las acciones militares contra ese grupo.
Así lo manifestó el grupo en un comunicado fechado en las "Montañas de Colombia" en el que se preguntó "¿Cómo se puede abrir una mesa de diálogo cuando el gobierno nos sigue calificando de narcotraficantes?".
El Gobierno colombiano y el EMC, que agrupa a frentes y grupos que no firmaron el acuerdo de paz de 2016 y que son liderado por alias "Iván Mordisco", tienen acordado el próximo domingo en Tibú, ciudad de la región del Catatumbo, instalar los diálogos de paz.
Las disidencias agregaron en el comunicado que el jefe de Estado y la vicepresidenta, Francia Márquez, al igual que el ministro de Defensa, Iván Velásquez, tienen un discurso en el que están "azuzando la guerra".
"Su discurso de miedo señor Petro, es el mismo que antes manejara (el expresidente Álvaro) Uribe: que debemos entregarnos para no terminar muertos o en la cárcel, eso nunca nos ha amilanado, ahora lo que hay es una suerte de extorsión al pueblo colombiano, vendiendo este gobierno reformista como mejor que el regreso del uribismo al poder", aseguraron.
A renglón seguido cargan contra el presidente Petro, al que invitan a que "sea coherente en el discurso, cambiar la coca por otro producto no es un cambio real, sabemos que usted no es un revolucionario sino un liberal con discurso desarrollista, pero para nosotros no hay revolución sin cambios estructurales".
Las disidencias afirmaron que ellos han hecho "gestos de paz en función de la instalación de la mesa de diálogo y solo hemos respondido a los ataques contra nuestras unidades que ustedes han ordenado".
Según lo acordado por el Gobierno y el EMC la mesa de diálogo será instalada el próximo domingo en la localidad de Tibú, en la región del Catatumbo, fecha en la que también comenzarán un cese el fuego bilateral que se extenderá por 10 meses.
"En manos suyas y del ministro de la defensa está el seguir con los discursos guerreristas o dar una posibilidad de acercamiento en que se cumplan los mínimos acordados previamente entre las partes, acuerdos que han sido modificados de forma unilateral por ustedes", asegura el EMC.
Y agregan en el documento: "estamos preparados para abordar con altura diálogos profundos con usted y sus delegados o enfrentarnos en los campos de batalla hasta que sea la presión de la guerra y los muertos los que nos vuelvan a acercar, 'usted decide'".
La instalación de la mesa de diálogos entre el Gobierno colombiano y el EMC ocurre en medio de los ataques de esa disidencia de las FARC, especialmente en el suroeste del país, y de las acciones militares para contrarrestar el accionar de ese grupo.
Justamente este viernes el Ejército informó en un comunicado que en una operación militar realizada en la localidad de Solano, en el departamento de Caquetá (sur), fue abatido alias "Gato", del frente "Carolina" Ramírez, señalado de asesinar a cuatro menores indígenas.
En mayo, el asesinato de cuatro menores indígenas a manos del frente Carolina Ramírez en el Putumayo supuso la suspensión del cese por parte del Gobierno en cuatro departamentos.
Bogotá, 6 oct (EFE).- El Gobierno colombiano comenzará este domingo formalmente en Tibú, ciudad de la región del Catatumbo, los diálogos con el Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de la antigua guerrilla de las FARC, que agrupa a frentes y grupos que no firmaron el acuerdo de paz de 2016.
Aunque es una denominación relativamente reciente, no lo son sus fundadores, que insisten en seguir llamando al grupo como la extinta guerrilla FARC-EP y que ahora están dispuestos a negociar una nueva paz, lo que ha llevado esperanza a las comunidades aunque sobrevuela la incertidumbre por los constantes rifirrafes entre ambas partes.
Estas son algunas claves para comprender al EMC:
El EMC nació precisamente en 2016, en medio de las negociaciones de paz entre el Gobierno y la disuelta guerrilla, cuando el Frente Primero, liderado por Néstor Gregorio Vera, alias "Iván Mordisco" (que ahora comanda el EMC), anunció que seguiría en la lucha armada.
En esa disputa interna en la guerrilla, el jefe de las FARC, Rodrigo Londoño, alias "Timochenko", envió al veterano guerrillero Miguel Botache Santillana, alias "Gentil Duarte", a enderezar al Frente Primero.
Pero "Gentil Duarte" acabó sumándose a las disidencias y llevando a parte de los integrantes del Frente Séptimo a la clandestinidad, para después captar más disidentes que retomaran las armas.
En abril de 2017, el EMC a través de un comunicado, aseguró ser la continuación de las FARC. En ese momento contaban con nueve frentes, una columna móvil y seis milicias urbanas, según datos de Insight Crime.
En 2019, sin embargo, llegó otra facción heredera de las FARC, comandada por Luciano Marín Arango, alias "Iván Márquez", que retomó las armas tras haberse sumado al acuerdo de 2016 y creó la Segunda Marquetalia, el segundo gran grupo disidente con quien el EMC mantiene una disputa territorial y en el campo simbólico.
Según el último reporte de inteligencia, el EMC cuenta con cuatro "estructuras con 46 subestructuras" compuestas por al menos 3.400 integrantes, de los cuales 2.149 son hombres armados y 1.331 son miembros de redes de apoyo.
"Iván Mordisco" está al frente del grupo, una confirmación que llegó cuando el pasado mes de abril apareció en un evento público tras los rumores de que había muerto. No obstante, otros influyentes cabecillas, entre ellos "Gentil Duarte", han muerto en operaciones militares y enfrentamientos con rivales.
Sin embargo, "Mordisco" no participará en las negociaciones, que serán lideradas por "Andrey Avendaño", que pertenece a un grupo del Catatumbo.
El EMC tiene presencia en el sur, oriente y occidente de Colombia, siendo sus bastiones los departamentos de Guaviare, Meta, Caquetá, Vaupés y Guainía. Desde su nacimiento, el grupo se ha expandido hasta tener una amplia presencia en el territorio nacional.
Y también internacional: opera en los departamentos de Amazonas, en la frontera con Brasil y Perú; Putumayo, fronterizo con Ecuador; Casanare, Arauca y Norte de Santander, en límites con Venezuela.
También están en el Cauca, Valle del Cauca y Nariño, donde operan algunas de sus facciones más violentas, que en las últimas semanas han atemorizado a comunidades con varios atentados, sobre todo contra la Policía.
Su principal rival es precisamente la fuerza pública, aunque tiene enfrentamientos abiertos con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en varios departamentos colombianos y venezolanos por el control territorial, así como por las economías criminales.
Los otros grupos disidentes, especialmente la Segunda Marquetalia, también figuran en su lista de enemigos.
El acercamiento entre el Gobierno y el grupo disidente arrancó el año pasado y tuvo en el cese el fuego bilateral de seis meses anunciado en enero un hito de confianza para la sociedad colombiana. Sin embargo, duró apenas unos meses, pues las acciones violentas del EMC escalaron y tensionaron las relaciones.
En mayo, el asesinato de cuatro menores indígenas a manos del frente Carolina Ramírez en el Putumayo supuso la suspensión del cese por parte del Gobierno en cuatro departamentos.
Desde junio hasta septiembre -cuando se anunció el próximo inicio del diálogo de paz-, el EMC incrementó las intimidaciones y ataques a comunidades, especialmente en el Cauca, donde en la misma semana en la que se reunieron con la delegación del Gobierno colocaron dos carros bombas que mataron a dos personas.
Según un recuento de Indepaz, el EMC ha cometido 247 ataques, siendo los últimos tres meses los más violentos, y el Bloque Occidental, que actúa en el suroeste, el más beligerante.
Con el inicio de conversaciones debería comenzar también un cese el fuego de 10 meses, el más largo pactado en unas negociaciones de paz, aunque son muchas las dudas por las tensiones y el intercambio de acusaciones.
Laia Mataix Gómez
Bogotá, 6 oct (EFE).- Las Fuerzas Militares colombianas aseguraron que seguirán las operaciones ofensivas contra las disidencias de las FARC a dos días del comienzo oficial de los diálogos con esta guerrilla y de un cese al fuego que se había acordado pero que ahora parece estar en el aire.
"Vamos a continuar las operaciones ofensivas de acción decisiva", dijo el comandante de las Fuerzas Militares, General Helder Fernan Giraldo, durante un consejo de seguridad en el municipio de Ocaña, en el departamento de Norte de Santander.
En la localidad de Tibú, también en Norte de Santander, se dará inicio este domingo a los diálogos con el Estado Mayor Central (EMC), el principal grupo de disidencias de las FARC.
Estos diálogos están en entredicho pues hay reticencias de ambos lados, ya que hoy también el EMC se cuestionó en un comunicado: "¿Cómo se puede abrir una mesa de diálogo cuando el gobierno nos sigue calificando de narcotraficantes?".
El Gobierno colombiano y el EMC, que agrupa a frentes y grupos que no firmaron el acuerdo de paz de 2016 y que son liderado por alias "Iván Mordisco", tienen acordado iniciar el domingo en Tibú, en la región del Catatumbo, los diálogos de paz. Ese día también debería empezar un cese al fuego bilateral que se extenderá 10 meses.
Las disidencias afirmaron que ellos han hecho "gestos de paz en función de la instalación de la mesa de diálogo" y solo han "respondido a los ataques contra nuestras unidades" ordenados por los militares.
"En manos suyas y del ministro de la Defensa está el seguir con los discursos guerreristas o dar una posibilidad de acercamiento en que se cumplan los mínimos acordados previamente entre las partes, acuerdos que han sido modificados de forma unilateral por ustedes", aseguró el EMC.
Por su parte, el ministro de Defensa, Iván Velásquez, destacó en Ocaña la necesidad de fortalecer el control territorial en el Catatumbo, por lo que anunció que se reforzará la presencia de fuerza pública, con el envío de 10 pelotones y 66 policías adicionales, en esta zona, fronteriza con Venezuela.
La instalación de la mesa de diálogos entre el Gobierno colombiano y el EMC ocurre en medio de los ataques de esa disidencia de las FARC, especialmente en el suroeste del país, y de las acciones militares para contrarrestar el accionar de ese grupo.
Justamente este viernes el Ejército informó en un comunicado que en una operación militar realizada en la localidad de Solano, en el departamento de Caquetá (sur), fue abatido alias "Gato", del frente Carolina Ramírez, señalado de asesinar a cuatro menores indígenas.
En mayo, el asesinato en el departamento del Putumayo de estos cuatro menores indígenas a manos del frente Carolina Ramírez, que hace parte del EMC, llevó a la suspensión del cese el fuego por parte del Gobierno en cuatro departamentos. +
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