El IPBES alerta de impacto de especies invasoras, pero ve factible mejorar su manejo

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Berlín, 4 sep (EFE).- La presidenta del IPBES, Ana María Hernández Salgar, y el investigador Aníbal Pauchard, alertan del impacto de las especies invasoras tanto para la biodiversidad como para el ser humano, aunque ven posible avanzar en el manejo con los recursos necesarios

Ambos conversaron con EFE con motivo de la presentación este lunes en Bonn (Alemania) de la evaluación sobre especies exóticas invasoras elaborada por el IPBES (Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos).

Según recordó Hernández Salgar, dichas especies son el quinto motor más importante de pérdida de biodiversidad a nivel mundial, pero existe también una fuerte correlación entre su manejo y el bienestar humano.

"Encontramos una información supremamente sólida que nos alertó enormemente a todos, porque nos dice cómo realmente las invasiones biológicas, el establecimiento y los impactos que generan las especies exóticas invasoras, han afectado definitivamente el ámbito económico, el ámbito social, el ámbito de salud del ser humano", destacó la presidenta

Según explicó el profesor Aníbal Pauchard, uno de los co-presidentes de la evaluación, lo que define a una especie exótica invasora es que haya sido transportada por el ser humano desde otro lugar, aunque no siempre tiene por qué haber un impacto negativo, ya que depende del contexto

No obstante, los investigadores del IPBES han localizado repercusiones de este tipo en todo el globo.

"Es increíble, incluso en las zonas más remotas, como la Antártida, las zonas polares y de montaña hay datos de llegada de estas especies y de los posibles impactos", afirmó.

En Europa hay altas tasas de presencia de especies exóticas, por los contactos con otras partes del mundo desde la antigüedad. Los ecosistemas mediterráneos, como los de España, son además particularmente proclives a las invasiones, señaló.

En la península ibérica, las especies invasoras se establecen con frecuencia en zonas de humedales y zonas susceptibles de sequía. "Hay mucha competencia entre las especies invasoras que llegan y las especies nativas por el tema del agua, es el recurso limitante", comentó Pauchard.

En Latinoamérica, por otro lado, las especies exóticas experimentaron un rápido crecimiento tras la llegada de Colón y particularmente el último siglo, topando con ecosistemas que estaban en un grado de naturalidad más alto.

"Entonces, estas especies están causando mucho más impacto en algunas zonas de América", afirmó el investigador, aunque puntualizó que las repercusiones dependen de la especie en cuestión y de las condiciones naturales del lugar.

EL CAMBIO CLIMÁTICO, AGRAVANTE

El informe del IPBES advierte de que, incluso cuando se impida la introducción de nuevas especies invasoras y se tome la situación actual como punto de partida, el impacto negativo irá en aumento debido a factores como la globalización -con el aumento del comercio y del turismo- y el cambio climático.

Un ejemplo son los mosquitos que transmiten enfermedades como el zika o el dengue, indica Pauchard, pues están expandiendo su rango debido a la transformación del clima.

Pero también los recientes incendios en Hawai, que costaron la vida a más de un centenar de personas, se vieron agravados por la presencia de especies vegetales importadas de África con fines ganaderos, con características diferentes a las de los pastos autóctonos.

Ello crea una "sinergia negativa", explicó el profesor, ya que por un lado estas especies invasivas favorecen los incendios, mientras que estos eliminan a las especies nativas, menos adaptadas, y promueven así la expansión de las foráneas, un fenómeno que también se está dando en la península ibérica con ciertas especies de árboles.

AVANCES LIMITADOS POR FALTA DE RECURSOS

Pauchard indicó que en particular en regiones como África, Latinoamérica y Asia, los avances en el manejo de especies invasoras se ven limitados por la falta de financiación y de capacidades, mientras que en los países del Norte global se han adoptado medidas de seguridad.

"Las capacidades humanas están ahí latentes", señaló, y agregó que hacen falta "más recursos y más coordinación", con los cuales puede darse un control más adecuado.

"Pero hace falta que todos estemos a bordo del barco y lo hagamos de forma integrada", remachó.

También Hernández Salgar destaca la complejidad de desarrollar políticas específicas en torno a una especie concreta, sobre todo cuando se trata de especies "carismáticas" como por ejemplo los hipopótamos en Colombia, lo que da lugar a debates de carácter ético, político y social.

No obstante, destacó que en el subcontinente americano se están generando procesos de información muy importantes y "se están empezando a fortalecer los procesos institucionales para la gobernanza en el manejo de las especies".

A nivel global, reducir los impactos es factible, si se dan los pasos adecuados.

"Es un tema de costo efectividad y es un tema de fortalecimiento también de quienes deben hacer esas labores", afirmó la presidenta del IPBES. "Imposible no es".

Berlín, 4 sep (EFE).- Las especies exóticas invasoras suponen un grave riesgo para la biodiversidad mundial, cuyo impacto se suele subestimar, subrayó el informe de la Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES), publicado este lunes y que aprobaron representantes de 143 países.

El ser humano es responsable de la introducción de más de 37.000 especies exóticas en biomas de todo el mundo, de las que más de 3.500 son invasoras y de carácter nocivo, lo que supone una amenaza para la naturaleza pero también para la calidad de vida de las personas, destacó el documento.

Se calcula que el impacto económico de dichas especies superó en 2019 los 423.000 millones de dólares estadounidenses, una cifra que puede cuadruplicarse en la próxima década.

El informe presentado hoy en Bonn (oeste de Alemania) por el IPBES, es fruto de cuatro años de trabajo, en que se estudiaron 13.000 referencias de 49 países, por lo que se trata del estudio más exhaustivo realizado sobre el tema hasta la fecha.

"Las especies exóticas invasoras son uno de los forzantes principales de la pérdida de diversidad a nivel global y su número e impacto están aumentando exponencialmente", declaró a EFE uno de los copresidentes de la evaluación, el profesor chileno Aníbal Pauchard.

UNA AMENAZA PARA LA NATURALEZA Y PARA LOS HUMANOS

Según señaló la evaluación del IPBES, en el 60 % de las extinciones registradas han desempeñado un papel las especies exóticas invasoras, mientras que en el 16 % han sido el único factor responsable de la desaparición.

Al mismo tiempo, 218 especies invasoras -la mitad de las cuales corresponden a vertebrados- ha causado la extinción de 1.215 especies autóctonas hasta la fecha, mientras que el 85 % de los efectos registrados sobre las formas de vida nativas son negativos.

No obstante, la difusión de especies foráneas invasoras también afecta a la población humana, en particular a las personas que más dependen de la naturaleza, como las comunidades indígenas, a pesar de que muchas de ellas se introdujeron en un principio de forma deliberada debido a los beneficios que se esperaban.

Entre los ejemplos se cuentan el descenso de la pesca en el lago Victoria por la propagación del jacinto de agua o camalote, o la propagación de enfermedades como la malaria por especies invasoras de mosquitos.

EL MAYOR IMPACTO, EN LAS AMÉRICAS

A escala global, el continente europeo es el que cuenta con más especies invasoras terrestres establecidas (en torno a 16.000) , seguido de América del Norte, Oceanía y América del Sur.

Sin embargo, la proporción más elevada de repercusiones negativas se concentra en las Américas, con un 34 %, mientras que Europa y Asia Central agrupan el 31 %, Asia y el Pacífico el 25 % y África el 7 %.

Por otro lado, el medio más afectado es el terrestre (75 %), en particular bosques y zonas cultivadas, mientras que los ecosistemas de agua dulce y marinos concentran un 14 y un 10 % respectivamente.

Según la evaluación, la especie exótica invasora terrestre más extendida del mundo es el jacinto de agua, que afecta a un total de 74 regiones, seguido del arbusto de la lantana (69) y de la rata común (60).

UNA AMENAZA CADA VEZ MAYOR

Desde 1970, la difusión de las especies exóticas ha ido en aumento debido al incremento del comercio y de los viajes, unos factores que, junto con el cambio climático hacen probable que los efectos negativos vayan en aumento en el futuro aún cuando no se introduzcan nuevas especies.

En su informe sobre biodiversidad de 2019, la IPBES ya advirtió que la naturaleza está sufriendo un declive sin precedentes en la historia humana y que el proceso de la extinción de especies -que amenaza ya a un millón de animales de plantas- se está acelerando.

Desde entonces, las especies invasoras están consideradas como uno de los principales impulsores directos de la crisis de la biodiversidad, junto con el cambio de uso de la tierra y el mar, la explotación directa de organismos, el cambio climático y la contaminación.

Sin embargo la evaluación concluye con una nota de optimismo, ya que señala que una gestión eficaz a nivel de prevención, erradicación y restauración puede ser efectivo a la hora de reducir las repercusiones negativas.

"Con la información y los recursos suficientes, son una solución", destaca Pauchard.