Por Andrea Martinez, Mónica Machicao y Daniel Ramos
SANTA CRUZ/LA PAZ, 21 nov (Reuters) - La región agrícola baja y tropical boliviana de Santa Cruz se ha enfrentado durante mucho tiempo con los líderes del árido Altiplano donde está la sede de gobierno La Paz. Ahora, alentada por las crecientes exportaciones de soja y carne, se encuentra en una lucha de poder por influencia política y financiera.
En la ciudad de Santa Cruz, los manifestantes han bloqueado las calles durante semanas en una lucha por un censo de población que probablemente dé a la región más ingresos fiscales y bancas en la Asamblea Legislativa. Algunos han realizado llamamientos a una mayor autonomía o incluso a la independencia.
Las protestas han paralizado la ciudad y afectado el transporte de bienes desde la región, lo que ha costado cientos de millones de dólares en daños económicos, dijeron las autoridades. También se han producido enfrentamientos violentos con grupos aliados al gobierno.
Pero debajo de la superficie, yace la economía fría y dura.
Santa Cruz, una de las regiones más ricas y pobladas del país mediterráneo, ha visto crecer su proporción de las exportaciones de Bolivia en los últimos años, convirtiéndose en el principal centro exportador en lo que va de 2022, por delante de Potosí y La Paz, productoras de minerales.
"Santa Cruz es el bastión económico de Bolivia, se dice que es la locomotora económica del país", dijo Gary Rodríguez, gerente general del Instituto de Comercio Exterior boliviano.
SOJA POR GAS
La economía de Bolivia ha cambiado a lo largo de los años. Las exportaciones solían estar dominadas por el gas natural, hallado en Santa Cruz aunque mayormente en la sureña Tarija. De todos modos, los minerales, incluido el oro, dispersos en las regiones montañosas de los Andes, siguen siendo importantes.
Pero los productos agrícolas han sido los grandes ganadores de los últimos años, lo que ha impulsado el ascenso de Santa Cruz. China ha estado consumiendo carne de campos de la región, mientras las exportaciones de soja y sus derivados se han disparado.
Eso ha alimentado la demanda popular de más recursos estatales en la región conservadora y fuertemente católica, donde muchos dicen sentirse ignorados por el gobierno en la lejana La Paz, controlada durante la mayor parte de los últimos 17 años por el partido socialista MAS.
"El Estado plurinacional no está respetando a Santa Cruz por lo que hace, por lo que viene generando y por lo que aporta a la sociedad", dijo Edwin Soria Prado, un empleado universitario de Santa Cruz, que ha estado protestando durante 26 días.
El gobierno del izquierdista Luis Arce dice que los manifestantes están liderados por la élite de Santa Cruz y están perjudicando la economía, ya afectada por la incertidumbre global debido a la guerra en Ucrania y al aumento del costo de los alimentos y los combustibles en todo el mundo.
"El paro ha generado una pérdida ya de más de 700 millones de dólares", dijo el ministro de Economía, Marcelo Montenegro, recientemente a periodistas.
¿PROTESTA DE NAVIDAD?
Reinerio Vargas, vicerrector de UAGRM, la universidad pública de Santa Cruz, dijo que la región está reclamando garantías legales para que se realice un censo y para que sus resultados se publiquen a tiempo para la próxima elección general del país en 2025.
El gobierno había programado originalmente el censo para noviembre de este año, pero lo postergó dos años. Hizo algunas concesiones para adelantar un poco la fecha a 2024 y dijo que los resultados saldrían a tiempo para impactar en los comicios de 2025.
Sin embargo, los manifestantes siguen sin estar convencidos y exigen que las promesas del gobierno se conviertan en ley.
En la calle, Nena Arias dijo que ha estado bloqueando la esquina de su calle durante 26 días. Ella y otros manifestantes colocaron un árbol de Navidad falso con decoraciones, un reflejo de cómo la gente de la ciudad está atrincherada en sus posiciones de protesta.
"Si hay que pasar la Navidad aquí, aquí la vamos a pasar". afirmó. (Reporte de Andrea Martínez en Santa Cruz, Mónica Machicao y Daniel Ramos en La Paz; Escrito y editado por Adam Jourdan. Traducido por Lucila Sigal)