
El Centro de Instrumentación y Registro Sísmico de México (Cires) reportó un sismo de magnitud 3.3 cerca de Salina Cruz, Oaxaca, a las 03:52 horas en el horario local (09:52 UTC).
El sismo se registró con una profundidad de 29 kilómetros, fue percibido por los vecinos de la localidad. Debido a lo ligero del temblor, no se reportaron daños materiales y ni víctimas.
De acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional (SSN), el temblor se reportó a siete kilómetros al sureste de Salina Cruz.

Otro sismo se reportó cinco horas antes
Cinco horas antes, a las 22:52 horas del 2 de enero, se había registrado otro sismo ligero también en Salina Cruz.
El temblor tuvo una magnitud de 3.7, un poco mayor que al reportado esta mañana.
El sismo ligero fue a 28 kilómetros al sureste de Salina Cruz, considerablemente más lejos que el temblor registrado este lunes 3 de enero.


Los mexicanos están acostumbrados a este tipo de eventos, pues el país se ubica en una zona de alta sismicidad.
Cabe recordar la gran afectación de los sismos de 1985 y 2017, que causaron grandes estragos a lo largo y ancho del territorio azteca. No obstante, existen registros de movimientos aún más destructivos en la historia de esta nación latinoamericana.
El terremoto más fuerte registrado en la historia de México ocurrió el 28 de marzo de 1787, en la época de la colonia española. Su epicentro fue en Oaxaca y tuvo una magnitud de 8.6 en la escala de Richter. Ello no solamente logró que la tierra vibrara de forma increíble, sino que incluso provocó un tsunami que llegó 6 kilómetros tierra adentro.
En año 2009, el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (Cires) llevó a cabo un estudio para investigar más a profundidad los hechos de 1787. Entonces se sugirió que un evento con una fuerza superior a los 8.6 grados pueden ocurrir próximamente.

Se cree que el epicentro se ubicará en la región comprendida entre las costas mexicanas y centroamericanas. Cabe destacar que la zona, conocida como la Brecha de Guerrero, cuenta con antecedentes geológicos que sostienen dicha hipótesis.
Sin embargo, una magnitud menor en un evento sísmico no se traduce necesariamente en una afectación menor en edificios e infraestructura. Así, en 1985 y 2017, los habitantes de la capital, Ciudad de México, debieron enfrentar la devastación producto de dos terremotos que se transformaron en un parte aguas en sus vidas.
El del 19 de septiembre de 1985 ocurrió a las 7:19 horas locales (13:19 GMT) con una magnitud y con epicentro en el estado de Guerrero. Desde ese terremoto muchos pensaron que algo así no se repetiría. Pero ocurrió de nuevo 32 años exactos después.
El del 2017 se registró a las 13.14 horas locales (18.30 GMT) con epicentro en los límites de los estados de Puebla y Morelos y dejó un saldo de 369 muertes en el centro del país.
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