
Compañeros que las tocan por debajo de las mesas en la escuela maestros que miran los pechos de sus alumnas, supuestos compañeros de estudios que resultan ser violadores: los relatos anónimos en la página web "Everyone's Invited" (en castellano: "todos están invitados"), y que ya son 16.340, provienen de alumnas y estudiantes británicas de todo el país. Manchester, Eton, Highgate, Swansea: establecimientos menos conocidos y colegios estatales figuran entre los escenarios tanto como caras escuelas privadas o universidades prestigiosas como Oxford o Cambridge. Detrás de "Everyone's Invited" se encuentra Soma Sara, que el año pasado comenzó a dialogar, primero a través de Instagram, sobre acoso sexual y experiencias violentas. "Quedé muy impresionada", relata la estudiante londinense de 22 años en conversación con dpa sobre esa etapa en la que casi todas las mujeres de su entorno compartieron con ella sus experiencias. Cuando había reunido unos 300 ejemplos, para Sara estuvo claro: "Esta es solo la punta del iceberg". Por eso creó, con algunas compañeras, la plataforma "Everyone's Invited". Cómo funciona: las afectadas escriben sus experiencias y las comparten con la iniciativa, estas son luego publicadas, a veces con los nombres del centro educativo, en la web. "Eso le da a muchas la sensación de empoderamiento, solidaridad y comunidad", asegura la fundadora. "Si tú no estás dispuesta a compartir tu experiencia, puedes leer las historias en la web y darte cuenta de que no estás sola y no te tienes que avergonzar por lo que te pasó". En marzo, luego de que en Londres Sarah Everard, de 33 años, fuera secuestrada y asesinada presuntamente por un policía cuando se dirigía a su casa por la noche, miles de personas se reunieron en las calles, a pesar del confinamiento por la pandemia, para protestar contra la violencia hacia las mujeres. "Everyone's Invited" experimentó en esos días un verdadero boom. "Fue un momento histórico interesante, un momento de 'basta es basta'", comenta la abogada Georgina Calvert-Lee, que ya desde hace años representa legalmente a víctimas de violencia y acoso sexual. Añade que, además de ese asesinato, también las protestas de "black lives matter" y la pandemia, en la que aumentó la violencia en el ámbito doméstico, contribuyeron a que muchas mujeres eleven su voz. A Calvert-Lee no le sorprende que el acoso en las escuelas y universidades no sea una rareza: "Creo que tenemos un problema social que es que las mujeres son despreciadas. Escuelas y universidades solo son algunos de los lugares en los que las personas se reúnen y en las que esto se manifiesta". "Everyone's Invited" se define como "movimiento que lucha por erradicar la 'cultura de la violación'". Soma Sara admite que ese concepto es extremo, pero asegura que fue elegido conscientemente. "Para algunos, la palabra violación puede sonar extrema", dice la activista. "Pero se trata de aludir así realmente a una cultura del abuso que está muy extendida y es compleja". Según Sara, muchos violadores salen indemnes solo porque otras formas menos drásticas de abuso son vistas como normales en la sociedad y no se discuten. Eso hace que para las mujeres sea difícil defenderse. El hecho de que la "rape culture", como se le dice en inglés a la "cultura de la violación", apareciera en las últimas semanas varias veces en los titulares de grandes diarios británicos es considerado por Sara como un éxito de su iniciativa. Para las escuelas y las universidades, que quedaron expuestas a las críticas, las revelaciones no solo son un problema de imagen. "También tienen un deber de protección", dice la abogada Calvert-Lee. Algunas afectadas ya demandaron a sus universidades, porque consideran que no cumplieron con este deber. Hasta ahora, sin embargo, nunca se llegó a juicio porque en muchos casos hubo arreglos extrajudiciales. Calvert-Lee interpreta esto como señal de que las universidades consideran que las denuncias son fundadas. "Cuanto más convincente es una argumentación, más probable es un arreglo extrajudicial", dice la abogada. Ella espera que uno de estos casos llegue pronto ante un tribunal. "Eso podría ayudar a que el tema concentre más atención", opina la jefa del bufete McAllister Olivarius. "Además haría más clara la situación legal". Las universidades mismas están sumidas en el silencio. Unas seis instituciones de las que aparecen en "Everyone's Invited" a las que se les escribió no respondieron a preguntas sobre qué consecuencias tuvieron los hechos. La autoridad de control Ofsted, encargada por el Gobierno británico de investigar en profundidad el tema, adujo que más adelante se publicaría un amplio informe. Incluso una línea de ayuda telefónica de la organización de asistencia a la infancia NSPCC, que una vez aparecidas las informaciones instaló una línea especial para las afectadas, rechazó hacer comentarios, también aduciendo que se expresarán más adelante. Soma Sara desea sobre todo que el debate continúe. "Como está tan extendida, necesitamos de todos para cambiar esta cultura", señala. Las escuelas y su personal podrían tener un papel clave en ese sentido: según una encuesta de YouGov, cuatro de cada cinco mujeres dijeron que las escuelas deberían enseñar a los varones a comportarse de manera respetuosa con las niñas y las mujeres. Un 70 por ciento de los hombres también se manifestó a favor de ello. dpa
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