La jornada del miércoles fue "la más sangrienta" registrada en Birmania desde el golpe de Estado del 1 de febrero, con "38 muertos", afirmó la emisaria de la ONU para este país, Christine Schraner Burgener, quien pidió además "medidas muy duras" contra el ejército.
"Tenemos ahora más de 50 muertos desde el comienzo del golpe de Estado y múltiples heridos", dijo la funcionaria durante una videoconferencia de prensa realizada desde Suiza, donde reside, con periodistas en la ONU.
PUBLICIDAD
La emisaria precisó que mantiene contacto con todas las partes en Birmania, incluyendo a los militares. Estos últimos le indicaron que preveían elecciones "en un año", añadió.
Al preguntársele sobre las condiciones impuestas por los militares para una posible visita suya a Birmania, que la ONU reclama desde hace un mes, Schraner respondió que le habían dicho que sería bienvenida, pero "no ahora", ya que antes debían resolver algunos problemas.
PUBLICIDAD
Por otro lado, Schraner subrayó que los Estados miembro de la ONU y el Consejo de Seguridad -que se reúne el viernes a solicitud de Gran Bretaña- "tienen que tomar medidas muy duras" contra el ejército.
"Tuve una discusión con el ejército y les advertí de que los Estados miembro y el Consejo de Seguridad podrían tomar medidas enormes y fuertes. La respuesta fue: 'Estamos acostumbrados a las sanciones y hemos sobrevivido a ellas en el pasado'", explicó.
PUBLICIDAD
"Corresponde a los Estados miembro tomar las decisiones correctas", insistió, argumentando que China y Rusia, principales aliados de Birmania, no podían seguir alegando que el golpe era un asunto interno.
Las fuerzas de seguridad birmanas continuaron el miércoles disparando balas reales contra los manifestantes, desafiando todas las protestas internacionales. La junta militar ha intensificado su represión desde el golpe que derrocó al gobierno civil de Aung San Suu Kyi el 1 de febrero.
PUBLICIDAD
prh/vgr/rs/dga/yo