Brasil tuvo en 2020 un superávit comercial de 51.000 millones de dólares, en alza de 7%, sostenido por una fuerte caída de sus importaciones y por la reactivación de la demanda china en un año de incertidumbres, según datos oficiales divulgados el lunes.
Brasil exportó el año pasado un 6,15% menos que en 2019, por un total de 209.900 millones de dólares.
Pero las importaciones cayeron aún más, un 9,7%, a 158.900 millones de dólares, debido a la menor demanda de insumos industriales en una economía en recesión, precisó la Secretaría de Comercio Exterior (Secex) del Ministerio de Economía.
El superávit es algo inferior al que preveía el mercado (USD 55.000 millones), pero representa el tercer mayor saldo positivo de la potencia latinoamericana, después del récord de 2017 (USD 67.000 millones) y del excedente de 2018 (USD 58.000 millones).
"El año 2020 se caracterizó por un fuerte escenario de incertidumbres sobre la profundidad y la extensión global de la pandemia" de coronavirus, explicó la Secex.
Los flujos comerciales deberían repuntar en 2021, en el marco de una reactivación económica global.
La Secex estima que el país tendrá un aumento de 5,3% de sus exportaciones y 5,8% de sus importaciones, con un saldo positivo de 53.000 millones de dólares.
El año pasado fue "atípico", pero las exportaciones brasileñas "mostraron una resistencia importante gracias a la recuperación prematura de China, al precio de las commodities" (materias primas) y a "la fuerte depreciación del real" frente al dólar, señala Silvio Campos Neto, economista de la consultora Tendências.
Las exportaciones a China, primer socio comercial de Brasil, aumentaron un 7,3%, hasta los 70.080 millones de dólares, y representaron un 33% del total, frente a 29% en 2019.
La exportación a Estados Unidos, su segundo socio, cayó en cambio un 27,2%, a 21.457 millones de dólares, y la parte de esa demanda en la facturación total bajó de 13,2% en 2019 a 10,8% en 2020.
También cayeron un 12,7% las exportaciones a Argentina, su tercer socio, con una facturación de 8.476 millones de dólares.
La mayor dependencia de China, con su gran demanda de soja y hierro, acrecentó la parte de las commodities en la facturación brasileña, en detrimento de los productos manufacturados.
Las exportaciones agrícolas de Brasil representaron un 21,6% del total, frente a 19,1% en 2019, y las de productos de la industria extractiva subieron de 22,4% en 2019 a 23,3%.
La parte de la industria de transformación cayó en cambio de 58% a 54,7% del total.
"Hay controversias" sobre los problemas que plantean esas tendencias, concede Silvio Campos. Pero "prefiero decir que esa es una realidad y que Brasil puede aprovechar también las oportunidades" que le ofrece el mercado asiático, agrega.
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