Siete proyectiles fueron disparados el martes por la noche contra la embajada de Estados Unidos en Bagdad, rompiendo así la tregua respetada desde hace un mes por los grupos iraquíes proiraníes.
Este ataque se produce el mismo día en que Estados Unidos anunció que iban a retirar a 500 de sus soldados en Irak, con la intención de dejar sólo 2.500 militares en el país.
Los periodistas de AFP oyeron varias explosiones seguidas del sonido de otras detonaciones y de destellos rojos en el cielo, lo que indica que el sistema de defensa estadounidense C-RAM fue rápidamente activado en la sede diplomática, situada en la Zona Verde de Bagdad, la más segura de la capital.
Cuatro proyectiles cayeron en la Zona Verde, mientras que otros tres lo hicieron en barrios de Bagdad, matando a una niña e hiriendo a cinco civiles, precisó el ejército.
El ataque, confirmado a la AFP por un portavoz de la coalición militar internacional en Irak, se llevó a cabo desde el este de Bagdad, justo dos horas después de que el primer ministro Mustafa al Kazimi mantuviera una reunión telefónica con el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo.
La conversación estuvo centrada, según fuentes iraquíes, en el "futuro de la cooperación" entre Irak y la coalición internacional desplegada en el país en 2014 para luchar contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI).
A mediados de octubre, las facciones proiraníes en Irak habían indicado que no atacarían más la embajada estadounidense si Washington anunciaba la retirada de todas sus tropas antes de finales de año.
Para Washington, los casi 90 ataques, sobre todo con cohetes, perpetrados desde hace un año contra su embajada, bases iraquíes que albergan soldados estadounidenses y convoyes logísticos de prestadores de servicios iraquíes que trabajan para el ejército estadounidense, son obra principalmente de las brigadas del Hezbolá, la facción iraquí proiraní más radical.
Grupos desconocidos, vinculados a movimientos proiraníes, reivindicaron varios ataques y aseguraron que exigen la salida de los "ocupantes" estadounidenses, basándose en una votación en el parlamento iraquí.
En enero, 48 horas después de la muerte del general iraní Qasem Soleimani y su lugarteniente iraquí Abu Mehdi al Muhandis en un ataque estadounidense, los diputados chiitas iraquíes votaron la expulsión de los 5.200 soldados estadounidenses presentes entonces en su territorio.
El gabinete de al Kazimi, nombrado en mayo, aboga por dar "tres años" a Estados Unidos para salir del país.
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