PARÍS (AP) — Federico Coria evocó aquellos tiempos, cuando era un chico preadolescente, y acompañaba a su hermano Guillermo por todas partes en el complejo de Roland Garros.
El argentino acaba de anotarse un importante triunfo en su primera presentación en el cuadro principal del Abierto de Francia, imponiéndose el domingo 7-5, 7-6 (6) y 7-6 (3) frente al taiwanés Jason Jung.
Su rueda de prensa virtual tras la victoria fue en una sala de la pista Suzanne Lenglen.
“Me acuerdo cuando en esta cancha, hace como 12 años, estaba viendo a mi hermano Guille y me hizo pelotear cinco minutos con el”, dijo Federico. “Ahora me toca estar jugando a mí”.
A sus 28 años, Federico no exagera cuando dice que “estoy transitando el sueño de mi vida”.
Desde que el circuito de tenis se reanudó el mes pasado luego del parón en marzo por la pandemia de coronavirus, el menor de los hermanos Coria ha salido del anonimato de torneos Challengers y Futures para codearse en las citas de Grand Slam.
Se bautizó en un grande el mes pasado al entrar al cuadro principal del Abierto de Estados Unidos, donde también superó a Jung en la primera ronda — fue un partido en el que el argentino reaccionó tras ceder los primeros sets y su rival acabó abandonando en el quinto. En el otoño de París, Jung dispuso del saque para ganar cada set, pero se dejó remontar.
“Las condiciones fueron muy difíciles. Había muchísimo viento y era difícil agarrar confianza y no tuve muchas buenas sensaciones”, dijo Coria, cuyo rival de segunda ronda será el francés Benoit Paire (23er cabeza de serie), quien venció 7-5, 6-4, 6-4 al surcoreano Soonwoo Kwon.
Lo otro grande para Federico es que hace una semana finalmente se abrió paso entre los 100 primeros del ránking.
Todo esto le permite disfrutar una carrera en la que siempre se le ha recordado a su hermano, 10 años mayor. Después de todo, Guillermo llegó a ser el número 3 del mundo, además de alcanzar una memorable final de Roland Garros en 2004. Ese fue el certamen en arcilla en el que tres argentinos fueron semifinalistas, con Gastón Gaudio coronándose campeón al remontar tras perder los primeros dos parciales.
“Fue un desahogo tremendo. Me presioné porque Roland Garros es especial, sentí que tenía una buena oportunidad”, dijo el 99 del ranking.
Lloró en Nueva York el mes pasado por ser su primera victoria en grande, dejando en el pasado momentos amargos como el de 2018, cuando recibió una suspensión de ocho meses por no informar de intentos de amaño de partidos.
Tampoco juega sin acusar la presión de ser el hermano de Guillermo — llegó a decir una vez que pensó en quitarse el apellido.
“Ya no siento esa tensión extra”, sostuvo. “Todo es una locura. El destino me va poniendo oportunidades, el tren no pasa seguido y ahora estoy en las buenas y lo vivo así”.
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Eric Núñez reportó desde Nueva York.
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