BCE enfrenta difícil tarea para contener el avance del euro

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(Bloomberg) -- Los encargados de la política monetaria del Banco Central Europeo están intentando lograr un delicado equilibrio entre expresar su preocupación por el fortalecimiento del euro y evitar cualquier impresión de que están tratando deliberadamente de debilitar la moneda.

Hasta ahora, los resultados son mixtos. El euro avanzó por tercer día el viernes y se acercó al máximo de más de dos años que alcanzó la semana pasada, a pesar de una serie de comentarios de los funcionarios. Sin embargo, usar un lenguaje más enérgico podría hacer que se les acuse de incitar a una guerra de divisas.

“Los mensajes no parecen claros”, dijo Mike Riddell, gestor de carteras de Allianz Global Investors. “Es un ejercicio de comunicación difícil, donde existe el riesgo de que se considere que el BCE está debilitando el euro”.

Las preocupaciones del banco central están motivadas por la presión a la baja sobre los precios debido a la apreciación de la moneda, que reduce el costo de las importaciones y erosiona la competitividad de las exportaciones. Eso hace que el trabajo del BCE de dirigir la inflación hacia su objetivo a raíz de la recesión del coronavirus sea mucho más difícil.

El economista jefe del BCE, Philip Lane, emitió el viernes los comentarios más fuertes, diciendo que el avance de más de 10% del euro desde marzo empañó las perspectivas de inflación, y enfatizó que la institución está lista para agregar más estímulo monetario si es necesario. Las proyecciones actualizadas del banco central muestran una inflación promedio de 1,3% en 2022, muy por debajo de la meta de poco menos de 2%.

Reflexiones más templadas

Lane mostró un tono más duro que el que había adoptado un día antes la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, cuando dijo que el tipo de cambio debe ser monitoreado. El viernes no abordó el tema directamente en una conferencia de prensa con los ministros de Finanzas de la zona euro, sino que advirtió a todos los responsables políticos, incluidos los Gobiernos, acerca de la complacencia en la lucha contra la recesión económica.

Otros banqueros centrales que hablaron el viernes fueron menos directos que Lane. El gobernador del Banco de Francia, Francois Villeroy de Galhau, dijo que el tipo de cambio “sí importa para la inflación y la política monetaria” y que será monitoreado. Vitas Vasiliauskas de Lituania argumentó que la apreciación no es especialmente excepcional.

Tal cautela refleja en parte una renuencia a involucrarse en una disputa sobre devaluaciones competitivas, que las principales economías han acordado evitar durante mucho tiempo. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha atacado previamente a otros países por el tema.

Esta vez, la decisión de la Reserva Federal de tolerar temporalmente una mayor inflación, dada a conocer a fines de agosto por el presidente del banco central, Jerome Powell, ha contribuido al reciente repunte del euro.

La zona euro, compuesta por 19 países, también se ha recuperado relativamente rápido de la depresión económica causada por la pandemia. Las previsiones trimestrales del BCE publicadas el jueves incluyeron una contracción menos pronunciada este año de lo esperado hace solo tres meses.

“El BCE ha tomado nota de los cambios generales en la dinámica macroeconómica mundial y ha decidido correctamente que unos pocos puntos de diferencia en la relación euro-dólar no es un problema en el que deseen gastar su limitada munición y su credibilidad en defenderlo”, dijo Ranko Berich, jefe de análisis de mercado de Monex Europe.

Los encargados de las políticas monetaria acordaron dejar su plan de compra de bonos sin cambios en 1,35 billones de euros (US$1,6 billones) y la tasa de depósito en menos 0,5% por ahora, pero eso podría cambiar si la recuperación no repunta.

Los economistas encuestados antes de la última reunión de política monetaria predijeron que el programa de compra de bonos se incrementará en unos 350.000 millones de euros antes de fin de año.

Los bonos de la zona del euro subieron después de la publicación de blog de Lane. Las apuestas del mercado monetario indican que hay una probabilidad de 50% de que el BCE baje la tasa de depósito 10 puntos base en abril.

“Es común que los banqueros centrales digan que no tienen como objetivo el tipo de cambio y que solo prestan atención a esos desarrollos cuando afectan de forma más amplia el impulso económico y la inflación”, dijo Joerg Kraemer, economista jefe de Commerzbank AG, quien predice que el programa de bonos se verá impulsado hacia el cambio de año. “Si el fortalecimiento del euro se va a acelerar aún más, los argumentos a favor de impulsar el estímulo serán aún más fuertes”.

Nota Original:ECB Officials Walk a Fine Line in Struggle to Contain Euro Gains

©2020 Bloomberg L.P.