Por Gabrielle Tétrault-Farber y Vladimir Soldatkin
MOSCÚ, 11 ago (Reuters) - El presidente Vladimir Putin dijo el martes que Rusia se ha convertido en el primer país del mundo en aprobar una vacuna para el COVID-19 tras menos de dos meses de ensayos en humanos, en un anuncio recibido con entusiasmo en Moscú como prueba de su capacidad científica.
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La vacuna aún debe completar las pruebas finales, lo que genera preocupación entre algunos expertos por la velocidad de su aprobación, pero el conglomerado empresarial ruso Sistema ha dicho que espera ponerla en producción en masa para fines de año.
A los trabajadores sanitarios rusos que tratan a pacientes con COVID-19 se les ofrecerá la oportunidad de ser voluntarios para vacunarse en las próximas semanas, dijo una fuente a Reuters el mes pasado.
La aprobación regulatoria allana el camino para la inoculación masiva de la población rusa y las autoridades esperan que permita que la economía, que ha sido golpeada por las consecuencias del virus, vuelva a su plena capacidad.
Rusia ha elegido el nombre de "Sputnik V" para la vacuna, en referencia al primer satélite de la historia y a la carrera espacial durante la Guerra Fría, dijo un alto representante del Kremlin.
La velocidad a la que Rusia se está moviendo para desplegar su vacuna pone de relieve su determinación de ganar la carrera mundial por un producto eficaz, pero ha despertado la preocupación de que pueda estar poniendo el prestigio nacional por encima de la ciencia y la seguridad.
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En una reunión de los miembros del Gobierno emitida a través de la televisión estatal, Putin dijo que la vacuna, desarrollada por el Instituto Gamaleya de Moscú, es segura, afirmando que ha sido administrada a una de sus hijas.
"Sé que funciona bastante bien, genera una fuerte inmunidad, y repito, ha pasado todos los controles necesarios", dijo Putin, quien destacó que espera que el país comience pronto a producir la vacuna en masa.
Su aprobación por el Ministerio de Salud anticipa el inicio de un ensayo a escala más grande con miles de participantes, comúnmente conocido como ensayo de fase III.
Dicho ensayo, que requiere de una cierta tasa de participantes contraigan el virus para comprobar el efecto de la vacuna, normalmente constituye el precedente esencial para que otorgar a la vacuna la aprobación regulatoria.
Los organismos reguladores de todo el mundo han reiterado que las prisas por desarrollar una vacuna para la COVID-19 no deberían comprometer su seguridad. Sin embargo, estudios recientes muestran una creciente desconfianza de la ciudadanía sobre los esfuerzos de los gobiernos por producir cuanto antes una vacuna de este tipo.
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En la actualidad se están desarrollando más de 100 posibles vacunas en todo el mundo para intentar detener la pandemia de COVID-19. Al menos cuatro están en la fase final de los ensayos en humanos, según datos de la Organización Mundial de la Salud.
Un portavoz de la OMS dijo que la entidad y las autoridades sanitarias rusas están discutiendo el proceso para la posible precalificación por parte del organismo internacional de la vacuna contra el COVID-19 anunciada por Moscú.
(Reporte de Maxim Rodionov, Vladimir Soldatkin, Polina Ivanova y Alexander Marrow; escrito por Gabrielle Tétrault-Farber; editado en español por Michael Susin, Darío Fernández y Javier Leira)
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