
Managua, 3 jun (EFE).- El Gobierno Territorial Rama y Kriol (GTR-K), que ejerce autoridad en los indígenas ramas y krioles, asentados en el sureste de Nicaragua, informó este miércoles que ha declarado su territorio en cuarentena, para evitar contagios de COVID-19.
La cuarentena, firmada el pasado lunes, se extenderá por 31 días en las nueve comunidades ramas y krioles, y aplica para la sede administrativa del GTR-K, ubicada en la ciudad de Bluefields, según la resolución indígena.
Con dicho mandato, los ramas y krioles, cuya población ronda los 2.000 habitantes, según datos oficiales, se convierten en la segunda comunidad indígena de Nicaragua en declarar cuarentena, luego de una orden similar establecida por los ulwas en el territorio de Karawala, también ubicados en la zona Caribe de la nación centroamericana.
Actualmente ningún otro grupo poblacional de Nicaragua se encuentra en cuarentena, aunque sí existen familias que han decidido quedarse en sus casas de forma voluntaria, para no contraer el COVID-19.
Con la cuarentena, el GTR-K canceló todas las actividades de concentración, tanto deportivas, como educativas, celebraciones religiosas y reuniones “de otra índole”, prohibió la circulación de personas ajenas a las comunidades, así como el ingreso de extranjeros y turistas.
El mandato establece que las embarcaciones comunales no deben admitir personas que no sean ramas y krioles, además, ordenó el uso de mascarillas, alcohol en gel o líquido, mantener limpios los espacios públicos y privados, evitar el contacto con otras personas, y no dejar que los niños salgan a las calles.
“Es necesario el uso del sentido común para resguardar nuestras vidas y las de todos”, advirtió el GTR-K.
PIDEN RESPETO
Las medidas de los indígenas contradicen la estrategia del presidente Daniel Ortega frente a la pandemia, de no establecer restricciones, tomar mínimas medidas de prevención social, y promover aglomeraciones.
El Gobierno indígena advirtió a las autoridades nacionales que su decisión fue tomada "de acuerdo al Principio y Derecho Fundamental de la Libre Determinación que tenemos y ejercemos los pueblos indígenas y afrodescendientes”.
Además, el GTR-K pidió al Gobierno central “el respeto a las decisiones de medidas preventivas con relación a la pandemia de COVID-19", y que “se dirigieran a la población con sinceridad y datos creíbles actualizados, en caso de tener algún contagio en la comunidad, y realzar pruebas a todos los sospechosos”.
También demandó a los médicos de la zona estar “al tanto de las personas que recientemente ingresaron a nuestras comunidades”, para que “cumplan con la cuarentena necesaria”.
Pidieron “a las autoridades del Estado de Nicaragua el respeto a las decisiones de medidas preventivas con relación a la pandemia de COVID-19".
Aunque el territorio rama y kriole abarca unos 8.000 kilómetros cuadrados en la Región Autónoma Caribe Sur (RACS), los nativos, que conforman la comunidad indígena de menos número en Nicaragua, viven en pequeñas aldeas, dos de estas en islas de la bahía de Bluefields, una de las cuales, Rama Cay, aglutina el 40 % de su población total.
Datos oficiales indican que la pandemia ha infectado a 1.118 personas y causado la muerte de 46. Por su parte, el independiente Observatorio Ciudadano COVID-19, registra 4.217 casos y 980 fallecidos.
Últimas Noticias
Un ataque con misil iraní deja dos muertos en la periferia de Tel Aviv
Equipos de emergencia han confirmado el fallecimiento de un hombre y una mujer alcanzados por metralla en Ramat Gan, mientras intentaban resguardarse de la ofensiva. Un joven resultó herido y se reportan más ataques en la región

Isabel Preysler, protagonista del exclusivo 'front row' de Johanna Ortiz
Rostros influyentes de la alta sociedad española, como Laura Vecino y Sassa de Osma, acudieron a la pasarela de Madrid para admirar la presentación de Johanna Ortiz, destacando la presencia elegante y sonriente de la conocida socialité

La reducción de la mortalidad infantil se ralentiza en más de un 60% a nivel mundial desde 2015, según UNICEF

Rusia reconoce que Ucrania cuadruplicó sus ataques contra la infraestructura energética
