Activistas anti-Morales reclaman unidad para enfrentar a su delfín

Hace meses tomaron las calles de Bolivia para impedir que Evo Morales se perpetuase en el poder. Hoy, algunos detractores del expresidente indígena siguen acampando en La Paz, pero su rabia comienza a volcarse también contra la oposición y su incapacidad para hacer frente común contra el delfín del exmandatario.
Hace meses tomaron las calles de Bolivia para impedir que Evo Morales se perpetuase en el poder. Hoy, algunos detractores del expresidente indígena siguen acampando en La Paz, pero su rabia comienza a volcarse también contra la oposición y su incapacidad para hacer frente común contra el delfín del exmandatario.

Rpt con ajuste en el copete ///La Paz, 11 Feb 2020 (AFP) - Hace meses tomaron las calles para impedir que Evo Morales se perpetuase en el poder. Hoy algunos siguen acampando en La Paz, pero su rabia comienza a volcarse también contra la oposición y su incapacidad para hacer frente común contra el delfín del exmandatario."Es una vergüenza total que existan personas y politiqueros hambrientos de poder que solamente velan por sus intereses personales", dice a la AFP Pablo Alba, un activista que integra un piquete que acampa desde hace semanas afuera de la residencia de la embajadora mexicana en La Paz.Estos militantes hacen turnos de día y de noche con el propósito de impedir la salida de que exfuncionarios de Morales asilados en la residencia. Duermen en carpas o improvisadas casuchas de plástico y comen en una olla común.Al comienzo eran muchos, pero "ahora somos pocos", admite Alba, quien afirma que su vigilia busca asimismo presionar por la unidad de los líderes anti-Morales, quienes una vez más irán divididos a las elecciones, convocadas para el 3 de mayo. - Decepción - "(Estamos) decepcionados, totalmente decepcionados, desilusionados, desamparados", dice Alba, abogado de 29 años, al mascullar su impotencia por la falta de unidad. "Ellos (los candidatos anti-Morales) no están pensando en la lucha del pueblo, en la petición del pueblo" de unidad, afirma el activista, quien teme que un eventual triunfo del abanderado del Movimiento al Socialismo (MAS), favorito en las encuestas, permita que vuelva al poder el expresidente indígena.Morales, aliado de Cuba y Venezuela que gobernó casi 14 años, dimitió el 10 de noviembre en medio de protestas, motines policiales y pérdida de apoyo de los militares, tras una auditoría de la OEA que constató importantes irregularidades en las elecciones del 20 de octubre, en las que había resultado reelegido para un nuevo periodo de cinco años. Tras la votación, los adversarios de Morales conformaron una suerte de frente común que convocó las protestas que derivaron en su renuncia y la anulación de los comicios. Pero ahora estos líderes políticos asisten divididos a las elecciones, en los que Morales -asilado en Argentina- buscará una banca en el Senado, imposibilitado de postularse a la presidencia.En los comicios de octubre, la oposición llevó ocho candidatos para hacer frente al entonces mandatario que buscaba una nueva reelección. Ahora hay seis postulantes además del delfín de Morales, el exministro de Economía Luis Arce, entre ellos la propia presidenta transitoria Jeanine Áñez.También postulan el expresidente de centro Carlos Mesa, el líder cívico Luis Fernando Camacho, clave en las protestas que condujeron a la caída de Morales, y el exmandatario conservador Jorge Quiroga. - "Sistema fragmentado" - "Estamos polarizados entre quienes promueven y defienden un gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS, el partido de Morales) y quienes creen en la democracia", dice a la AFP Carlos Cordero, un cientista político y profesor universitario crítico del exmandatario.Reconoce que los votantes anti-Morales quieren la unidad para enfrentar al candidato del MAS, quien acapara el 26% de la intención de voto.Sin embargo, considera que pese a que "hay un sistema político fragmentado", es posible que en las urnas se refleje un "voto útil": una concentración de sufragios en favor de Mesa o Áñez, en desmedro de otros aspirantes, para impedir un triunfo del MAS.Una reciente encuesta de la firma Mercados y Muestras coloca a Mesa y Camacho empatados en el segundo lugar con 17%, después de Arce. Les siguen Áñez con 12%, el pastor evangélico de origen coreano Chi Hyun Chung con 6% y Quiroga con 3%.Por las calles de La Paz se respiran esas divisiones pero sigue dominando la polarización entre partidarios y adversarios de quien fuera el primer gobernante indígena de Bolivia.Se ven básicamente grafitis en favor y en contra de Morales: "Evo ladrón, falso indígena" o "Evo presidente líder indígena" y "contigo somos pueblo". "Evo si Alan García pudo, por qué tú no?", dice otra pintada que alude al suicidio en abril pasado del expresidente de Perú, acusado de corrupción. - "Limar asperezas" - En la ciudad de El Alto, vecina de La Paz y poblada principalmente por aymaras, el activista Saúl Paredes, de 33 años, cuenta con orgullo que participó en las luchas callejeras que enfrentaron a seguidores de Morales con efectivos de la Policía y el Ejército.Dice que lo hace en defensa de una cultura indígena que, según él, es avasallada por el gobierno derechista de Áñez.Empero, Paredes afirma que es momento de que todos los sectores políticos se unan "por el progreso" de Bolivia."Deberían dejar sus intereses personales los candidatos, los que están en la coyuntura política y tratar de limar asperezas" para "unificar al país de manera más saludable", asegura.Los sondeos anticipan que la fragmentación se reflejará en las urnas el 3 de mayo, lo que hará necesario un balotaje, el 14 de junio.El nuevo presidente debe asumir a fines de junio o principios de julio, lo que marcaría el fin de la crisis desatada en octubre.jac/fj/yow/ltl -------------------------------------------------------------

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