Militares de Bangladés comenzaron a cercar con alambres de espino el martes el gigantesco campo de refugiados rohinyás en Balukhali, pese a las protestas de organizaciones defensoras de los derechos humanos.

Los militares comenzaron a instalar los postes para desplegar la barrera de alambrados en ese campo, en el distrito de Cox's Bazar, comprobó un reportero de la AFP.

El responsable oficial bangladesí para los refugiados, Mahbub Alam Talukder, confirmó el inicio de los trabajos, pero se abstuvo de dar otros detalles.

Alrededor de un millón de musulmanes de la etnia rohinya se han refugiado en Bangladés huyendo de Birmania, país mayoritariamente budista y acusado de llevar adelante un genocidio contra aquella minoría.

Los organismos defensores de los derechos humanos se oponen al cercado de los campos ya que esa construcción los transformará en "prisiones a cielo abierto".

"Los alambres de espino y las torres de vigilancia deben estar reservadas para los criminales, no para gente que huye de Birmania para escapar de atrocidades", dijo a la AFP Brad Adams, director para Asia de Human Rights Watch.

Con estos alambrados, los niños no podrán jugar. También va a restringir nuestros movimientos para ir a buscar las raciones de comida" se quejó ante la AFP Mohammad Hashim, uno de los refugiados en el campo.

En un primer momento, en 2017, Bangladés --país musulmán-- recibió con los brazos abiertos a los rohinyas, pero la situación cambió. Hoy ninguna solución de largo plazo se ha encontrado para el millón de refugiados, a los cuales el gobierno de Daca considera como residentes temporales.

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