El ministro de Exteriores catarí citó "progresos" realizados en las conversaciones con Arabia Saudita para poner fin a la disputa en el Golfo, que provocó la marginación de Catar por parte de sus vecinos hace más de dos años.

En junio de 2017, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, además de Egipto, rompieron sus vínculos con Catar, al que acusan de mantener vínculos con movimientos islamistas --lo que Doha niega-- y de acercarse a Irán, principal rival regional del reino saudita.

Los cuatro países imponen un embargo al emirato gasífero, con el cierre de sus espacios aéreos a los aviones de Catar, así como de sus carreteras y la suspensión del comercio.

Según observadores y responsables políticos, hay señales de distensión en la crisis regional, perceptibles en las últimas semanas.

El viernes, el ministro catarí de Exteriores aludió, según la cadena catarí Al Jazeera, a "progresos" en sus conversaciones con Riad, facilitados por una mediación de Kuwait.

"Estas últimas semanas hemos pasado de un callejón sin salida a progresos entre nosotros y Arabia Saudita específicamente", declaró el jeque Mohamed ben Abderrahman Al Thani, durante el Foro de diálogo mediterráneo de Roma.

"Esperamos que estas conversaciones llevarán a progresos que permitan poner fin a la crisis" explicó. "El bloqueo de Catar y los acontecimientos consecuentes afectaron y comprometieron la seguridad en nuestra región", agregó.

Según una fuente diplomática árabe, el ministro viajó a Arabia saudita el mes pasado.

- ¿Reconciliación inminente ? -

Estas declaraciones se producen después de la invitación dirigida por el rey Salman de Arabia Saudita el martes al emir de Catar, el jeque Tamim ben Hamad Al Thani, a la cumbre del Consejo de cooperación del Golfo (CCG) prevista el 10 de diciembre en Riad.

El emir no ha respondido aún a la invitación.

Para algunos observadores la invitación es mera cuestión de protocolo, mientras que para otros es un signo de distensión.

"Las señales de reconciliación inminente se multiplican" estimó Kristian Ulrichsen, investigador del Instituto Baker de la universidad Rice en Estados Unidos.

Catar acoge actualmente la Copa del Golfo de fútbol, con la participación de las selecciones saudí, emiratí y bareiní, algo inédito desde la congelación de las relaciones con Doha.

Varios diplomáticos en Doha han dado sin embargo a entender que existen divisiones entre los adversarios de Catar: los sauditas querrían la reconciliación, mientras que Emiratos preferiría mantener las distancias.

Tras el anuncio del embargo en 2017, Riad, Abu Dhabi, Manama y El Cairo impusieron 13 condiciones 'sine qua non' para reanudar relaciones con Doha, entre ellas la suspensión de la cadena Al Jazeera, la disminución de las relaciones con Irán o el cierre de una base militar turca en el emirato.

Catar había rechazado de plano esas exigencias. Pero el reciente incremento de tensiones con Irán, acusado de ser responsable de ataques en el Golfo y contra instalaciones petroleras sauditas, parece haber incitado a Arabia Saudita --jefe de fila de los países del Golfo-- a moderar su posición e intentar construir un frente árabe unido, según los analistas.

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