Ocuparse no siempre es sinónimo de estabilidad laboral y bienestar, o al menos así lo afirma Javier Reyes, quien se dedica a la albañilería: “Lucho por mi familia, por su futuro. por temporadas, tenemos trabajo, en otras, rogamos a Dios por uno”.
Reyes representa a las miles de personas en Honduras que comienzan sus jornadas en las primeras horas del día y enfrentan el desafío de cubrir sus necesidades básicas con ingresos que apenas alcanzan para sobrevivir.
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Para quienes están fuera del empleo formal, la situación resulta aún más incierta. En calles y mercados, el trabajo informal se convierte en la única opción. Según diversos sectores, el salario promedio en Honduras sigue siendo insuficiente, mientras gastos como alimentación, transporte y energía eléctrica consumen gran parte del ingreso mensual. El precio de los combustibles dispara el valor de los productos de consumo básico.
Trabajo formal e informal
Infobae conversó con Estela Martínez, una comerciante con más de veinte años en el rubro. Martínez relató que, debido a circunstancias de la vida que aún no comprende, conseguir trabajo fue difícil; sin embargo, su actividad le permitió educar a sus hijos.
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“Mire, esto es difícil. No tenemos un ingreso formal. Día a día nos levantamos para llevar comida, pero acá seguimos, no podemos rendirnos”, expresó.
El comercio informal no cuenta con derechos como la seguridad social. No obstante, muchos coinciden en que dejar de trabajar no es una alternativa viable.
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Jóvenes sin oportunidades
La realidad también golpea a los más jóvenes. Conseguir empleo estable permanece como uno de los principales desafíos, lo que, en muchos casos, abre la puerta a la migración.
Según el boletín laboral del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), los jóvenes siguen enfrentando mayores barreras de acceso al mercado laboral: más de 144.000 personas entre 15 y 29 años no tienen empleo. En Honduras, hay más de 971.000 jóvenes que ni estudian ni trabajan.
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Mauricio Corrales es uno de ellos. “Soy perito mercantil, no encuentro trabajo, voy a las ferias de empleo. Hoy exigimos más oportunidades, pero la realidad es que encontrar un trabajo estable o bien pagado es muy complicado”, cuenta.
Corrales reconoce que ha pensado en migrar, y también en emprender, aunque aún lo duda por temor a comprometer sus pocos ahorros.
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Condiciones laborales
Esta realidad refleja desigualdades persistentes en el acceso a oportunidades y condiciones laborales.
Desde el sector obrero, el debate va más allá de los ajustes salariales y se concentra en la necesidad de garantizar ingresos dignos. Los trabajadores coinciden en que el problema no es solo cuánto se gana, sino cuánto alcanza ese ingreso en la vida diaria.
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En el marco del Día del Trabajador Hondureño, las demandas históricas están centradas en; seguridad, salarios bien remunerados e incluso respeto a sus derechos sigue siendo un reclamo que pasa de generación en generación. Más allá de las cifras y los discursos, son las historias individuales las que reflejan el verdadero rostro del trabajo en el país.