Remesas siguen siendo el pilar de la economía hondureña, pero advierten desaceleración

El aumento en la volatilidad global, la ralentización de las remesas y la dependencia de importaciones energéticas generan desafíos para lograr un desarrollo sostenido

Entre enero y febrero de 2026, las remesas al Triángulo Norte de Centroamérica superaron los USD 7.183 millones, mientras las aprehensiones en EE. UU. y México disminuyeron drásticamente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La economía hondureña continúa dependiendo en gran medida de las remesas familiares como su principal fuente de divisas; no obstante, comienzan a surgir señales de desaceleración en estos flujos, situación que podría tener implicaciones en el desempeño económico del país en el corto y mediano plazo.

La jefa de la carrera de Banca y Finanzas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Nancy Ochoa, analizó el reciente Programa Monetario 2026 presentado por el Banco Central de Honduras (BCH).

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Ochoa subrayó que uno de los elementos centrales del programa es el peso que conservan las remesas internacionales dentro de la economía nacional, consolidándose como el principal sostén de ingreso de divisas.

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Un dato destacado por la economista: “Nuestra economía sigue mostrando cómo las remesas internacionales permanecen como el bastión y la fuente principal generadora de las divisas”. indicó

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Advirtió que estos ingresos muestran primeros signos de desaceleración. Dicha tendencia, junto con el comportamiento de las exportaciones y otros factores externos, podría condicionar la estabilidad macroeconómica del país.

Programa prudente

Explicó que el Programa Monetario 2026 refleja una postura más prudente de la autoridad monetaria, en respuesta a un entorno internacional complejo, marcado por conflictos geopolíticos, encarecimiento de combustibles y presiones inflacionarias.

“Este programa monetario es más prudente y responde a elementos externos, como los problemas bélicos y el incremento del precio de los combustibles. Como país netamente importador, ya hemos empezado a sufrir casi de inmediato esos efectos”, detalló.

La economía hondureña enfrenta señales de desaceleración en las remesas familiares, su principal fuente de divisas.

La economista recalcó que Honduras, al depender fuertemente de la importación de hidrocarburos, es particularmente vulnerable a los cambios en los precios internacionales, lo que impacta directamente en los costos internos y en la dinámica económica general.

Proyecciones de crecimiento

Sobre las proyecciones de crecimiento, Ochoa puntualizó que el panorama actual es menos optimista en comparación con el año anterior. Mientras en periodos previos se tenían expectativas más altas, ahora el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) se sitúa en un rango de entre 3 % y 4 %.

Este ajuste se alinea con estimaciones de organizaciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), que recientemente proyectó un crecimiento de aproximadamente 3,3 % para Honduras.

La especialista indicó que estas cifras reflejan un contexto de mayor prudencia, con factores internos y externos condicionando el ritmo de expansión económica.

Programa Monetario

El presidente del Banco Central de Honduras, Roberto Lagos, dio a conocer el Programa Monetario 2026, que contempla medidas para mejorar el acceso a divisas, fortalecer el mercado cambiario y mantener la estabilidad de las reservas internacionales.

El futuro económico de Honduras depende de diversificar sus fuentes de divisas(Cortesía: Banco Central de Honduras)

Lagos enfatizó como objetivo principal evitar errores de años anteriores, especialmente los registrados en 2022, cuando la falta de ajustes en la Tasa de Política Monetaria (TPM) y la rigidez del tipo de cambio generaron presiones sobre las reservas internacionales.

“Podemos caer en los mismos errores. Al repasar el año 2022, no se movió la TPM, el tipo de cambio se mantuvo básicamente fijo, hubo salida de capitales y las reservas internacionales cayeron”, recordó.

A raíz de esa experiencia, el nuevo programa incorpora ajustes para facilitar ciertos procesos en la subasta cambiaria y optimizar la disponibilidad de divisas en el sistema financiero, con la finalidad de dar mayor certidumbre a los agentes económicos.

Contexto y desafíos

La advertencia sobre la desaceleración de las remesas adquiere especial relevancia considerando que estos flujos han sido históricamente motores del consumo interno y soporte clave para miles de hogares hondureños.

Una reducción en su ritmo de crecimiento podría traducirse en menor dinamismo económico, afectando el comercio, la inversión y la estabilidad del tipo de cambio.

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