Lionel Messi bien podría ser un juego de matemáticas, una buena forma de enseñar a los chicos el arte de los números. Su vida es una cifra tras otra, un récord que supera a otro, un logro que trasciende al anterior: ayer nomás fue protagonista de la consagración del Barcelona en la Copa del Rey, esta vez no por algún gol magnífico pero sí por dos asistencias, la segunda con clase de genio, la del gol de Neymar que definió el partido y que significó para La Pulga su 28° título con el club catalán.
Si a tales consagraciones se le suman el Mundial Sub 20 y el Oro en Beijing 2008 con la Selección, entonces Messi tendrá más títulos que vida: 30 estrellas en 28 años. Impresionante. Ayer, tras vencer a Sevilla, Lio celebró con su hijo Thiago en el campo de juego y su esposa, Antonella Roccuzzo, retrató el momento con una foto en Instagram que ya tiene 140 mil likes.
Sigue teniendo Messi, si cabe la expresión, una deuda pendiente con la Selección Mayor y tendrá en apenas 10 días la oportunidad de redimirse. Será en la Copa América Centenario 2016. Su gran objetivo es sin embargo un Mundial pero para eso aún falta. La historia, sin embargo, ya le hizo un lugar entre los mejores del mundo.