La musulmana que se sacó una selfie en una manifestación antiislámica

Las imágenes tomadas en Bélgica se viralizaron rápidamente por la extraña situación que se generó en el lugar. En Suecia se había vivido algo similar cuando una mujer negra desafió a neonazis

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La imagen se repetía una vez más, como en tantas otras ciudades de Europa: un grupo de 40 manifestantes protestaban frente a la Muslim Expo –una feria que aborda la cultura y el estilo de vida de los musulmanes– en Amberes, Bélgica. En las pancartas de los miembros del partido de extrema derecha Vlaams Belang (VB) podía leerse "Fuera el pañuelo" o "Stop al a href="URL_AGRUPADOR_162/islam-a2089" rel="noopener noreferrer" Islam/a".

Era una movilización más contra la población musulmana que vive en la Unión Europa (UE), hasta que llegó a la escena la veinteañera Zakia Belkhiri con su cabeza cubierta y su teléfono móvil y comenzó a hacerse selfies con los manifestantes, dejándolos sin palabras.

"Al principio resultó una situación extraña, luego se convirtió en algo gracioso. Ella logró que los que protestaban fueran los que se sintieran incómodos", contó a Verne, la revista del El País, el fotógrafo Jurgen Augusteyns.

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"Al principio resultó una situación extraña, luego se convirtió en algo gracioso. Ella logró que los que protestaban fueran los que se sintieran incómodos"

Algunas de las imágenes del episodio se han hecho virales desde que la edición holandesa de VICE publicara el pasado domingo un reportaje fotográfico completo de lo sucedido en Bélgica.

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Entre los asistentes se encontraba el líder del partido, Filip Dewinter, megáfono en mano. Junto a él gritaban "Vete a tu casa, islam" o "No al Halal", en referencia al conjunto de prácticas permitidas por la religión musulmana. Zakia apareció y se puso a tomarse selfies con él, marcar el signo de la paz con los dedos y a posar ante otras cámaras, señaló el fotógrafo.

Anke Vandermeersch, miembro del VB (la mujer rubia y con cazadora rosa chicle que aparece en las imágenes), comenzó a decirle a Zakia que su religión no permitía el uso del teléfono móvil. "Ella se rió y le dijo que debería aprender de verdad lo que significa el islam en vez de decir tonterías. Más allá de eso, no hubo insultos ni violencia", comenta Jurgen Augusteyns. El gesto de la joven no disolvió la manifestación, pero sí los dejó sin discurso, explicó.

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La relación entre su país y el islam se puede decir que es "complicada como poco", apuntó el fotógrafo para la revista de El País. "Bélgica es una nación ya de por sí dividida y la integración con la comunidad islámica no ha sido perfecta hasta ahora. Las consecuencias de los atentados de París y Bruselas se sigue sintiendo en muchos aspectos, algo que tampoco ayuda", argumenta.

El pasado 1 de mayo, se vivió una situación similar en Suecia, donde una mujer de raza negra se convirtió en símbolo contra el racismo. Maria-Teresa Asplund plantó cara a un grupo de 300 neonazis en una manifestación del grupo de ultraderecha llamado Movimiento de Resistencia Nórdica (NRM).

. Aunque ocurrió algo parecido, creo que la situación que yo viví fue

", opinó

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