Un movimiento propone "hacerle el amor a la tierra"

Un video explica de qué se trata el "ecosexo", surgido en los EEUU pero con adeptos en todo el mundo

En esta parte del mundo, el amor por el medio ambiente, la visión cosmogónica de un todo, existe desde hace miles de años. La mayoría de los pueblos originarios aprendieron a respetar los frutos de la naturaleza, por los que podían extender su existencia y crecer como micro o macro sociedades.

Esta forma de relacionarse tuvo un giro posmodernista cuando en 2008 las artistas Elizabeth Stephens y Annie Sprinkle se casaron con la naturaleza en Santa Cruz, California, EEUU, y comenzaron, queriéndolo o no, un movimiento global: el ecosexo.

Según el Manifiesto del Eco-sexo es una expresión "inspirada en la naturaleza", en la que ésta puede ser un medio para las relaciones sexuales, mediante el uso de productos naturales y juguetes, como también conectar con la tierra a través de un vínculo más directo.

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Su práctica consiste en "hacerle el amor a la tierra", pero sin penetración o por lo menos no de la manera más ortodoxa, ya que este nexo no está basado en el placer por el placer mismo, sino en encontrar una conexión física y espiritual, como a la vez generar conciencia para salvar al medio ambiente.

"La Tierra es nuestra amante. Estamos locamente, apasionadamente, y ferozmente enamoradas y agradecidos por esta relación, cada uno de los días. Con el fin de crear una relación más recíproca y sostenible con la Tierra, colaboramos con la naturaleza. Tratamos a la Tierra con bondad, respeto y afecto", explican Stephens y Sprinkle en la página sexecology.org.

La tendencia, que tiene miles de adeptos en Estados Unidos, comenzó a propagarse por el resto del planeta y ya existen grupos en Europa, Australia y Chile.

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