Luego de las victorias de los equipos capitalinos, el Barcelona se presentó en el Benito Villamarín con la obligación de derrotar al Betis para seguir en la cima de la Liga de las Estrellas. La presencia de Lionel Messi, Luis Suárez y Neymar daba cuenta de las necesidades catalanas.

El duro esquema andaluz complicó el circuito ofensivo del Blaugrana, pero el exceso de pierna fuerte le jugó una mala pasada al conjunto de Juan Merino Ruiz. En menos de 35 minutos, Heiko Westermann observó dos veces la cartulina amarilla y dejó al dueño de casa en inferioridad numérica. El planteo que había hecho el entrenador empezaba a desmoronarse por la decisión de Antonio Mateu.

En el complemento el Culé consiguió abrir el marcador. Un centro del rosarino y una definición de Ivan Rakitic le dieron la tranquilidad a Luis Enrique. La desinteligencia de Germán Pezzella y la pésima intervención de Antonio Adrián facilitaron la tarea del croata. Barcelona ganaba por las limitaciones de sus rivales.

A partir de ese momento, la visita justificó la victoria con el dominio absoluto del espectáculo. Los andaluces continuaron refugiados en su campo y las triangulaciones entre Iniesta y la línea de ataque reconocida como MSN expusieron la resignación de los sevillanos.

Así, a falta de 10 minutos para el cierre, lo que parecía un toqueteo intrascendente entre el Cerebro y Messi concluyó en el grito del uruguayo. El goleador del puntero tocó para sellar el 2 a 0 y confirmar al Culé como máximo candidato a quedarse con el título. A falta de 2 fechas, los catalanes quieren quedarse con la corona y dejar a los madrileños con las ganas.

Por Fernando Taveira – ftaveira@infobae.com