La celebración del Día Mundial de la Actividad Física forma parte de una iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) destinada a combatir la creciente carga de enfermedades crónicas en niños y adultos. Actualmente, existe una alta incidencia de sobrepeso y otros factores de riesgo que ponen en peligro a las personas. ¿Cómo combatirlas? Con la inclusión de los alimentos básicos para un desarrollo y crecimiento eficaz en los niños y evitando el sedentarismo, el principal problema de salud entre los 5 y 17 años.
"Desde las primeras etapas de la vida se pueden modificar aquellos hábitos de actividad física que han mostrado asociación evidente con problemas de salud posteriores. La práctica regular de ejercicio físico en niños y adolescentes puede prevenir y tratar situaciones psicoafectivas, desmineralización ósea y algunos tipos de cánceres", explicó la licenciada en nutrición Claudia Valenti (MN 68.637), quien coordina el grupo de trabajo de nutrición y actividad física de la Sociedad Argentina de Nutrición.
Para algunas de estas alteraciones, la actividad física es uno de los factores de protección modificables más importantes. Pero, quizás, el hábito que más ha cambiado en los últimos años es la falta de ejercicio físico, que en niños y adolescentes debe ser al menos de 60 minutos diarios y de una intensidad moderada/alta. "Este factor trascendental ha sido reemplazado por un exceso de ocio sedentario, vinculado a las nuevas tecnologías y a condicionantes socioculturales. El entorno ambiental y social invita al sedentarismo y aleja a las personas de las actividades aeróbicas en espacios abiertos", explicó la nutricionista.
Cómo potenciar los "hábitos divertidos"
"Se recomienda la realización de un entrenamiento físico moderado durante un mínimo de 60 minutos diarios, pudiendo repartirse en dos o más sesiones, en su mayor parte aeróbica e intercalando actividades vigorosas para el fortalecimiento muscular y óseo tres veces a la semana", recomendó la doctora Valenti.