A un día del crimen que conmocionó a la sociedad, la familia de De Negris se debate entre el dolor, la incertidumbre y las ansias de justicia. El hombre, un cerrajero de 55 años que caminaba sin prisa por el microcentro porteño, cayó abatido por un disparo que en principio no lo tenía como destinatario.
María, su esposa, contó ayer a la prensa que se enteró de la tragedia por televisión. En diálogo con los periodistas desde su casa en El Pato, Berazategui, contó que fue su hijo el que llegó una hora antes de su trabajo, alrededor de las 13, y le dijo que algo había pasado con Daniel. Entonces sintonizaron los canales de noticias y vieron el video tomado por una cámara de seguridad de un edificio de la calle San Martín. "Enseguida reconocí a Daniel por su ropa oscura, por su calzado", dijo.
"Era un buen compañero, no me puedo quejar, y, sobre todo, un hombre muy justo. Muy querido en el trabajo y en el barrio", dijo al recordarlo. Y mencionó además que en sus habituales viajes por trabajo al microcentro, su esposo le había dicho que había visto tiros y hechos de violencia.
El autor del disparo fue el abogado Silvio Martinero, quien quedó detenido y hoy declaró ante la Justicia. El hombre sostuvo que abrió fuego contra dos motochorros que se llevaron su bolso –en el que habría tenido unos 60 mil dólares– pero el impacto alcanzó a De Negris.
Según el defensor de Martinero, Leonardo Rombola, el autor del disparo dijo no haber visto al hombre muerto en la vereda. Pero las imágenes muestran cuando pasó a su lado y giró su cabeza hacia él. "
", apuntó María. Y pidió que "pague por lo que hizo".