Quien haya seguido un plan alimentario para perder peso sabrá lo difícil que resulta mantenerlo al pie de la letra cuando el contexto no ayuda. Fines de semana de reuniones familiares, cumpleaños de amigos: todo atenta contra la dieta cuando la convicción y la voluntad no van firmes y de la mano.
Con esa dificultad como premisa, un especialista en nutrición que sufrió en carne propia el problema del sobrepeso declaró haber nacido con predisposición genética hacia la obesidad, y luchado durante toda su vida contra ella. "Realicé todo tipo de dietas y tratamientos, consumí multitud de productos que me prometían obtener el cuerpo que yo deseaba en poco tiempo, en ocasiones a sabiendas perjudicando incluso mi salud. Ahora sé que, aunque genéticamente sea obeso, puedo cambiar la expresión de mis genes para mantenerme delgado y sano", aseguró.
La clave, según él, es la dieta de días alternos, un plan de cuatro meses de duración.
Dividida en tres fases: fase fast para perder rápidamente los primeros 4,5 a 6 kilos, fase evolution, para alcanzar una pérdida constante y efectiva y fase controller, para aprender a comer y adoptar hábitos de alimentación saludable a largo plazo. Sobre ese punto hizo hincapié la nutricionista Laura Romano, consultada por Infobae: "Las dietas no funcionan, el objetivo debería ser modificar hábitos alimenticios y mantenerlos en el tiempo, ya que será la única manera de bajar de peso y no volver a subir".
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