Ahora los chicos quieren autorizar a sus padres a publicar fotos en las redes

Cómo deben resolver el tema los adultos y de qué se trata la "identidad digital"

Guardar
Los niños piden que se
Los niños piden que se respete su identidad digital Shutterstock 162

Investigadores científicos pusieron a prueba a los niños y a sus padres para que describan qué reglas consideraban que las familias deberían seguir en relación a la tecnología.

En mayoría de los casos, los padres y los chicos estuvieron de acuerdo: no enviar mensajes de texto en la mesa o en línea cuando alguien les está hablando. Sin embargo, hubo una regla especial que los más pequeños querían que sus padres tuvieran en cuenta más seguido: "No publicar nada sobre uno en las redes sociales sin preguntar".

Por ejemplo, fotos de ellos dormidos en la parte trasera de un auto. O mensajes acerca de su frustración con sus tareas.

Las respuestas revelaron "una desconexión muy interesante", dijo Alexis Hiniker, una estudiante graduada en diseño especializado en el ser humano e ingeniera de la Universidad de Washington, quien dirigió la investigación.

 Shutterstock 162
Shutterstock 162

Alexis, junto con investigadores de la Universidad de Michigan, estudiaron a 249 padres e hijos distribuidos en 40 estados y descubrieron que, mientras que los niños de 10 a 17 "estaban realmente preocupados" por la forma en que los padres comparten su vida en las redes sociales, los padres estaban mucho menos preocupados.

Los chicos piensan tres veces más que los padres que debería haber reglas de lo que se comparte en Internet

Sitios como Facebook e Instagram están inmersos en el mundo de las familias de hoy. Muchos, por no citar a la mayoría, de los nuevos padres publican imágenes de su hijo recién nacido dentro de la primera hora de vida. Algunos de ellos, incluso, crean cuentas en las redes sociales para los propios niños.

Con los primeros bebés en Facebook (la red fue creada en 2004) todavía por entrar en la adolescencia y los con niños de Instagram (que comenzó en 2010) apenas en la escuela primaria, las familias están comenzando a explorar cómo se sienten los chicos al tener compartido todo su registro digital desde sus primeros años. Sin embargo, el estudio sugirió que es cada vez más evidente que ellos van a crecer queriendo controlar sus identidades digitales.

"A medida que estos niños crezcan, van a ir viendo la huella digital que dejó su infancia", dijo Stacey Steinberg, profesora de habilidades legales y directora asociado del Centro para Niños y Familias de la Universidad de Florida. "Si bien a la mayoría de ellos no les va a molestar, algunos podrán estar en desacuerdo".

 Shutterstock 162
Shutterstock 162

Una parte de los chicos y adolescentes cuestionan el aprovechamiento de su pasado y presente compartido en internet. "Realmente no me gusta cuando mis padres publican fotos mías en sus cuentas en las redes sociales, sobre todo después de descubrir que algunos de mis amigos los siguen", dijo según el New York Times Maisy Hoffman, 14 años, estudiante de octavo grado que vive en Manhattan. "Me preocupa más mi padre. Él no siempre consulta si se pueden publicar ciertas cosas".

Isabella Aijo, 15, estudiante de segundo año de la escuela secundaria, dijo: "Conozco a gente que tienen padres que publican cosas que no desean que estén allí. Había una chica en mi clase de octavo grado cuya madre abrió una cuenta de YouTube para compartir sus clases de canto".

Esos primeros posteos de los padres aún persisten, no sólo en línea, sino también en los recuerdos de los hijos.

Cuando los padres comparten esas primeras frustraciones, no sienten que están exponiendo algo personal sobre la vida de sus hijos, sino de su propia vida. Según explicó Steinberg, como sociedad, "vamos a tener que encontrar la manera de equilibrar el derecho de los padres a compartir su historia y el derecho de los padres a controlar la crianza de sus hijos con el derecho de los niños a la privacidad".

Y continuó: "A menudo los padres se inmiscuyen en la identidad digital de un niño, no porque son maliciosos, sino porque no han considerado el alcance potencial y la longevidad de la información digital que están compartiendo".

Los padres, por su parte, deberían considerar la capacidad de búsqueda y alcance del formato. Un tuit de un niño enojado que no quiere comer su cereal porque no está en su recipiente rojo es mucho menos probable que resurja años más tarde que si se hace un video en YouTube de la 'rabieta' resultante.

Quizás sea hora de comenzar a establecer nuevas reglas en la casa...