La historiadora María Sáenz Quesada, autora de La primera presidente. Isabel Perón, una mujer en la tormenta, reconoce que es uno de los períodos que "menos se quiere recordar", seguramente porque la fórmula Perón-Perón era la que el fundador del partido quería como reinvindicación. También comentó que recién ahora empiezan a verse en la Argentina mujeres que llegan a la primera plana política sin ser "señoras de", como es el caso de la gobernadora María Eugenia Vidal. En el piso de InfobaeTV, dijo que "la moraleja que tenemos que tomar para el presente es que la agudización de las contradicciones, la búsqueda del aniquilamiento del otro, terminó con el aniquilamiento de todos". "Lo que tenemos que aprender es que el país es de todos", concluyó la directora de la revista Todo es Historia.
- ¿Por qué cree que el rol de la primera presidente mujer de la Argentina está invisibilizado? Incluso, no hay un busto de ella en la Casa Rosada.
- Sí, es una curiosidad que ella, como viuda de Perón y como vicepresidente, ejerció durante casi dos años el gobierno de la Nación y fue derrocada por un golpe trágico el 24 de marzo de 1976. En realidad no se la quiere recordar, porque fue un gobierno con muchos fracasos, porque fue una presidente débil. Sin embargo, el libro le encuentra muchos puntos de fortaleza que son los que sostuvieron su figura. Ella vive en Madrid, transita su vejez con tranquilidad. En la Argentina hay muchas cosas que no queremos recordar, entre otras, su presidencia.
- Fue el propio Perón el que la eligió como candidata a vice, seguramente porque tendría en claro que ella lo sucedería.
- Creo que eso es uno de los temas que menos se quiere recordar. Es Perón el que la elige. No un Perón decadente o fuera de la toma de decisiones como es la visión de los Montoneros, que de alguna manera hoy es la historia oficial. Es un Perón lúcido el que entiende que su reivindicación, su regreso, su gloria, es la fórmula Perón-Perón, que es la fórmula que se elige en el congreso del Partido Justicialista cuando se decide la renuncia de Cámpora y Solano Lima, que habían sido electos luego de la dictadura militar de Onganía y Lanusse. Y cuando son forzados a renunciar, se elige la fórmula de reivindicación del fundador del partido. En el libro también cuento que cuando está enfermo advierte que es un riesgo enorme dejarla a ella que no tiene experiencia política alguna, más que la que puede tener una mujer en la trastienda de la cocina política de su marido, intenta que sea Balbín el que esté a su lado. Pero eso no va a ocurrir, porque él muere, y ella prefiere tener la compañía del secretario privado, José López Rega.
- ¿De qué se trata la historia oficial de este período?
- La historia oficial es la que se transmite en las escuelas, digamos. Durante años se habló de que la historia oficial era la que Mitre había escrito sobre San Martín y Belgrano. En los últimos años también se hizo una historia oficial acerca de los Montoneros, gente idealista que luchaba contra gente malvada. En mi libro intento mostrar los claroscuros de todo esto.
- También relatás las dificultades que tuviste para acceder a información, una parte de la historia del peronismo que quiere ser olvidada, porque incluso quiere ser olvidada la responsabilidad de la primera presidente de los argentinos en la represión contra los Montoneros.
- Los orígenes de la Triple A se remontan al mismo Perón, una represión por izquierda, ante la imposibilidad de ser obedecidos por esta gente que había hecho el entrismo en el peronismo para imponer el proyecto de la patria socialista. Cuando Perón regresa al país anuncia las 20 verdades justicialistas, son las válidas, y esto no es aceptado y sigue la lucha entre sindicalistas ortodoxos, como se decía a los que estaban junto a Perón, y las organizaciones especiales que buscaban la patria socialista. Sabemos que cuando atentaron contra el senador Hipólito Solari Yrigoyen es a fines de 1973, pero se intensifica en el 74 y 75, cuando la Triple A toma una fuerza muy grande, y ya al final del gobierno de Isabel es reemplazada por las fuerzas militares, que toman a su cargo la represión ilegal.
- Aquí relata llamados no devueltos, cartas que no fueron respondidas, sin embargo mucha gente colaboró en la investigación de este período tan importante incluso para entender nuestro pasado bien reciente. El mismo rol de Cristina como la segunda presidente mujer se puede entender mejor. Una cosa que vos comentás es que recién ahora las mujeres políticas no son señoras de, porque tanto Eva Perón, como Isabel Perón, y la misma Cristina Kirchner fueron "señoras de".
- Pienso que esto está terminando, porque la historia nunca termina, y tenemos casos como en el gobierno de Santiago del Estero, donde al no poder seguir el gobernador, lo sigue la esposa. Pero hay figuras diferentes, como el caso de la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, que aunque tiene un marido político, llega por su propio peso, no por matrimonio. Es algo que viene sucediendo en muchas partes del mundo, porque cuando Isabel llegaba al poder, arrancaba el liderazgo de la dirigente del partido conservador de Gran Bretaña, Margaret Thatcher, que era por méritos propios y no del marido. En cuanto a la invesigación, sí, fue difícil, Isabel no quiere hablar, pero sí pude tener un diálogo con ese pasado, que fui rescatando, con importantes líderes gremiales, dirigentes montoneros, también segundas y terceras líneas, que son tan valiosos para reconstruir el pasado.
- Le encuentro una relación a esta biografía de Isabel con la investigación que hizo sobre la Libertadora. ¿Es parte de nuestra personalidad negar ciertas partes de la historia?
- Todos los países tienen años que no quieren recordar. Por ejemplo, el caso de la Francia ocupada de Vichy durante la Segunda Guerra Mundial, es muy difícil traerla a la luz. Pero lo que yo trato de hacer es ubicar ese período de la historia en el contexto mundial. En el caso de la Libertadora, los años 55 al 60, y en el caso de Isabel Perón recordar que en esos mismos años se produce el fracaso de los militares en Grecia, que son llevados a juicio, y los militares que dan el golpe en la Argentina no advierten que a ellos les puede pasar lo mismo. Mi oficio es ser historiadora, ubicar en el tiempo y en el espacio.
i- Usted, de algún modo, es quien sigue el legado de Félix Luna, dirige /iTodo es Historia,i y él decía que abordamos la historia también para tomar alguna enseñanza para el presente. ¿Qué enseñanza podemos tomar del período cuando Isabel fue presidente?/i
- Yo creo que la moraleja tiene que ser no agudizar las contradicciones. Yo creo que en esa época muchos de los que estaban en política querían agudizar las contradicciones, y muy pocos aspiraban al diálogo o al consenso, que era visto como algo de debilidad. Me parece que esa exaltación de la violencia, que tuvo que ver con la negación del peronismo, con las arbitrariedades del peronismo cuando fue gobierno, hizo que los años 70 no fueran de reconciliación, como se vio en un primer momento, sino años de agudización del conflicto. Cuando cada uno decía que había que aniquilar al otro, eso terminó en un aniquilamiento. Y figuras como Isabel Perón no estaban preparadas para la política, y entre las opciones, eligió siempre las peores. Lo que tenemos que aprender es a conciliar, a entender que el país es de todos, es un difiícil aprendizaje. Pero de aquellos años a estos, hemos aprendido, eso nos alienta a seguir adelante.