¿Por qué el entrenador sigue insistiendo con jugadores que no tienen el temple para soportar la presión de partidos pesados? ¿En qué cabeza cabe que el teórico líder de un equipo se quede con la mano levantada en el final de un clásico pidiendo un foul mientras la pelota va a su arco?
Quizá alguna respuesta a estas preguntas logre desenmarañar este complejo ovillo que envuelve a Independiente desde un buen tiempo a esta parte. El paso a paso indica que el partido estaba servido: Racing, por más intentos que haga por cambiar su psiquis, tiene temor innato a la hora de afrontar el clásico. Amarrete y mezquino, Independiente no aprovechó la invitación constante a quebrar el marcador.
Por la inercia de la historia, el gol cayó por decantación. Como un acto reflejo. Una costumbre. Como lavarse los dientes, ir al baño, comer o rascarse ante la picazón. La lógica irrefutable de este juego.
Ahí entró en escena el involucionado hincha. Aquel fanático sofisticado de Independiente en el pasado que exigía al equipo un mejor rendimiento aún ante buenos resultados, ahora prende bengalas para darle aire al rival.
¿En qué momento se creyeron un puñado de tontos que son más importante que el mismo espectáculo? No nos dan más puntos por esas estupideces y sólo compiten en su torneo de fantasía con los termos de otros clubes que creen que el color es lo destacado en el deporte.
Le faltan el respeto a la historia del club y al hincha que verdaderamente ama a Independiente. Es hora de que nosotros también hagamos mea culpa y empecemos a caerle duro a aquellos que miran el fútbol de espaldas a la cancha.
En ese desconcierto en el que estamos sumergidos desde hace años, el desenlace letal que enfrente siguen festejando como un triunfo: un pelotazo pasado a la nada encuentra a los dos tipos más desequilibrantes de ellos sin marca. Si bien la duda ya había surgido de antes, esto expuso aún más la decisión del técnico: ¿por qué se volcó por Aquino en un juego vertiginoso y con nula circulación estática?
Mientras el ex Godoy Cruz todavía sigue intentando llegar a la marca de De Paul, el arquero, lamentablemente, vuelve a escribir otro capítulo de su historia en el club: el brazo bien arriba y su cuerpo enterrado en el suelo en la última jugada del partido. Otra foto de gol rival que lo tiene como protagonista. Otro partido más que Independiente regala.