Los castillos, con sus altos muros, torres y fosos, encierran una mística particular. Los primeros se remontan a las estructuras militares griegas, y fueron evolucionando a través del tiempo, y según cada época y lugar en el mundo, sus características fueron cambiando, y las fortificaciones comenzaron a ser cada vez más avanzadas y a alojar a la realeza, o a personas importantes dentro de cada ordenamiento político de cada era.
Hoy en día, algunos continúan siendo residencias privadas, y otros hasta están abandonados, pero su belleza continúa permaneciendo. Y es en invierno, cuando llegan las nevadas, cuando rememoran más a los de la cultura popular y de los cuentos de hadas: sus colores se realzan y su magia es todavía más encantadora.
Los siguientes son sólo algunos de los castillos más lindos del mundo, que se tornan hasta más esplendorosos bajo una capa de nieve blanca.