Se sabe que una consecuencia indeseada pero casi inevitable de hacer viajes largos en avión es el jet lag que se sufre tanto al llegar a destino como al volver a casa.
Mucho se ha publicado sobre cómo disminuir la molesta falta de sueño y diferencia horaria. Pero ahora, un estudio publicado en la revista Journal of Clinical Investigation promete ser de gran ayuda, además, para las personas que padecen trastornos de sueño.
La exposición a breves destellos de luz durante la noche antes de un viaje podría ayudar a las personas a evitar el jet lag, según reveló el estudio realizado por investigadores de la Universidad de Stanford.
La investigación también podría ser de gran ayuda para las personas con horarios de sueño / vigilia que no se alinean con sus ritmos circadianos y las personas que sufren de trastorno afectivo estacional, un tipo de depresión. Los investigadores también están analizando si la técnica puede inducir a los adolescentes a cansarse antes así duermen más por la noche y están más alertas en la escuela al día siguiente.
La exposición a breves destellos de luz durante la noche antes de un viaje podría ayudar a las personas a evitar el jet lag
Los investigadores de Stanford trabajan con una empresa de biotecnología de Silicon Valley para desarrollar un producto comercial que esperan que esté disponible a finales de este año, una máscara que emite luz parpadeante a las personas mientras duermen.
"El tratamiento más común siempre fue exponer a la gente a luz continua", dijo Jamie Zeitzer, autor principal del nuevo estudio y profesor asistente de Psiquiatría y Ciencias Conductuales de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford.
Zeitzer sostuvo que el método de luz intermitente a prueba encontró que era tres veces más rápido que el uso de luz continua en momentos particulares en el ajuste del reloj circadiano del cuerpo. En una investigación anterior publicada en 2014 en el Journal of Biological Rhythms, Zeitzer y sus colegas habían mostrado que los breves destellos de luz no interfieren el sueño de una persona.
"Esa es la novedad; básicamente se puede cambiar el tiempo circadiano de una persona, mientras todavía duerme y lo hace de manera más efectiva que la forma tradicional", aseguró Zeitzer.
Los ritmos circadianos son ciclos aproximadamente de 24 horas y afectan tanto el sueño como el estado de ánimo y el metabolismo. Se producen por una combinación de factores internos en las influencias corporales y ambientales, especialmente la luz.
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