A Irene Garza, de 25 años, la asfixiaron y arrojaron su cuerpo a una acequia el 21 de abril de 1960. Lo último que se sabía de ella es que había ido a confesarse a la Iglesia del Sagrado Corazón de la ciudad texana de McAllen.
Tuvo que pasar más de medio siglo del asesinato para que cayera su presunto homicida: John Feit, de 83 años, quien en 1960 ejercía como cura en esa parroquia y que durante muchos años fue el único sospechoso.
Según relata el diario The New York Times, en la propia Iglesia había sospechas sobre él.
Read more!
A Feit lo trasladaron tras el crimen a un monasterio ubicado en un pequeño pueblo de Misuri llamado Ava y de allá a una comunidad para curas problemáticos en Nuevo México, después dejó el sacerdocio.
Read more!