El consultorio de Bernardo Stamateas: ¿cómo se alcanza la felicidad?

En esta nueva entrega, el reconocido psicológo y autor best-seller aconseja a los lectores de Infobae sobre cómo construir bienestar en la vida cotidiana

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 Shutterstock 162
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Mucho se habla hoy en día sobre la felicidad. Todo el mundo anhela ser feliz. Pero al igual que un deportista tiene su ritual (entra en calor, estira sus músculos, practica, etc.), o un músico tiene su ensayo habitual, la felicidad también es un hábito que debemos cultivar.


Pero comencemos por analizar cinco mitos sobre la felicidad, es decir cinco cosas que la felicidad no es.


-La gente feliz no tiene problemas

La felicidad coexiste con los problemas. No es verdad que una persona feliz jamás tenga dificultades en su vida. De hecho, alguien que es feliz puede enfermarse o sufrir de depresión, ataques de pánico, miedo, presión externa o inseguridad.


-El dinero nos hace más felices

Si te informan en el trabajo que el mes próximo te aumentan el sueldo, seguramente estarás muy contento apenas recibas la noticia. Pero transcurridos unos meses tendrás el mismo nivel de felicidad anterior al aumento. De igual forma, vemos que ni la belleza ni la inteligencia hacen a una persona más feliz. Un estudio reciente demuestra que estos tres elementos constituyen solo un 10% de la felicidad. ¡De modo que se necesita mucho más para ser feliz!


-La felicidad es algo que encontramos

No vamos por la vida en busca de la felicidad y de repente un día la recibimos, o la hallamos por casualidad. La felicidad es algo que provocamos, un estado que se construye diariamente. ¿Te dedicás a construir tu felicidad cada día?


-Felicidad es sinónimo de placer

Muchos suelen confundir felicidad con hedonismo (la búsqueda del placer y el bienestar), pero lo cierto es que el placer es una emoción superficial y la felicidad es algo más profundo. Comer algo exquisito, por ejemplo, te produce un gran placer pero esa sensación es fugaz, dura solamente lo que tardás en acabar esa comida. La felicidad nada tiene que ver con el placer de los sentidos.


-Resolver un problema nos asegura la felicidad

He escuchado a gente decir: "Cuando me cure la depresión, seré feliz"; o "cuando termine de pagar mi casa, seré feliz". Es muy loable resolver problemas y esto nos trae alivio, pues nos quita un peso de encima, pero no siempre nos hace más felices. La felicidad va por un sendero paralelo al de los problemas. Podés eliminar algo negativo de tu vida, sin necesariamente activar sentimientos positivos.


Ahora bien, una vez que hemos dejado en claro qué no es la felicidad, veamos qué acciones podemos llevar a cabo para construir felicidad en nuestra vida cotidiana.


-Activar emociones positivas

Las emociones positivas sobrepasan largamente a la felicidad. Tal vez te preguntes cómo hacer para activarlas. Una forma de generar emociones positivas que nos permitan alcanzar un primer nivel de felicidad es recordar experiencias agradables, momentos lindos que hemos vivido. Aunque muchos aún creen erróneamente que si obtienen más dinero, tendrán más felicidad, son las vivencias y no las cosas las que añaden felicidad a nuestra vida. Otra manera efectiva de activar emociones positivas es ser agradecido y con esto me refiero a tener el hábito de agradecer. ¿Podrías decir que sos una persona agradecida? ¿Recordás a las personas que en el pasado te ayudaron a atravesar un momento difícil? La gratitud es una actitud poderosa que despierta buenas emociones.


-Fluir

El segundo nivel de felicidad tiene lugar cuando fluimos. ¿Qué significa fluir? Fluir (o flow en inglés) consiste en hacer aquello que nos apasiona y nos hace perder la noción del tiempo y el lugar. ¿En qué actividad fluís? Tal vez en el deporte, o en el arte, o en la música, o en la cocina, o en cualquier cosa que hace que te abstraigas por completo y toda tu concentración esté allí. Cuando fluimos, el tiempo pasa y no lo notamos porque disfrutamos haciendo esa actividad, aun cuando nos cueste, y en consecuencia sentimos que somos felices.


-Tener un propósito en la vida

Sin lugar a duda, el mayor nivel de felicidad lo alcanza aquel que logra perseguir y cumplir un sueño más grande que él mismo. La persona que ve cómo sus sueños se convierten en realidad vive una vida con significado. Alguien que tiene un propósito claro en su vida, y no deja de enriquecerlo y trabajar incansablemente en su cumplimiento, logrará un estado de felicidad mucho más estable que aquellos que no saben para qué viven o para qué están en este mundo.


Un niño es capaz de transformar cualquier objeto a su alcance en un juguete porque lleva la vida dentro de sí. Pero a medida que va creciendo, adquiere la ilusión de que en los "juguetes" (el auto, la casa, el celular, la computadora, etc.) está la vida. Así, vive permanentemente buscando afuera la felicidad que realmente está dentro de cada uno de nosotros. ¡La felicidad vive en tu interior!


Si tenés alguna inquietud, podés escribirme bernardoresponde@gmail.com